PUNTO DE ENCUENTROLos rostros de la Navidad

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Siempre están parados allí esperando que entre los semáforos algún conductor les obsequie una moneda. Ayer no fue la excepción, en El Obelisco un grupo de niñas y niños se paseaban entre los autos que esperaban la luz verde para arrancar. La ventanilla eléctrica de un vehículo de modelo reciente se abrió y una mujer joven sacó una muñeca nueva para cada una de las niñas, y un carrito de juguete para los varoncitos.

Sin hacer ningún aspaviento volvió a cerrar la ventanilla, los rostros de todos los chiquitos se iluminaron mientras le daban las gracias a la ?seño? que les había dado quizá su único regalo de Navidad. La conductora del Volvo placas particulares 832028 nos dio una lección de amor, y con este gesto de humanidad le devolvió el sentido a esta celebración que cada vez tiene más de material y superficial.

Algunas cuadras más adelante, al ritmo de la salsa y el merengue, tres jovencitas vestidas al mejor estilo de la familia Claus, de falda muy corta y piernas al aire, bailaban en la puerta de entrada de una conocida tienda de electrodomésticos. ¿Qué tienen que ver los televisores, radios, grabadoras, licuadoras y demás enseres con muchachas semidesnudas? Otra vez la utilización del cuerpo de la mujer para atraer clientela y ver si mejoran las ventas. Eso también es violencia contra la mujer. El rostro del machismo, la explotación y el consumismo también están presentes en Navidad.

Y aún cuando se quiere pensar que estas fechas representan para la mayoría de guatemaltecos un tiempo de alegría y encuentro, hay familias como la de Antonio Pop Caal que pasarán unas fiestas ensombrecidas por la violencia, el miedo, la frustración, el desencuentro y la desesperanza. Su secuestro y asesinato nos demuestra que seguimos viviendo la cultura del terror, de la muerte y la intolerancia.

Al dolor de la familia Pop se suma el de miles de guatemaltecos que hoy esperan a sus familiares desaparecidos y secuestrados, que recuerdan a quienes fueron asesinados y se cobijan en la esperanza de que se haga justicia y que el rostro de la muerte y el dolor se alejen de una vez y por todas de nuestro país.

La Navidad tiene muchos rostros, tan diversos como los colores de los huipiles y los paisajes del altiplano. Ayer, Carlitos, un amigo de 12 años que lava autos para agenciarse unos centavos, me decía que su mejor regalo de Navidad sería que sus hermanitos comieran los tres tiempos todos los días del próximo año, y no tuvieran que dejar de estudiar. Y para usted ¿qué rostro tiene la Navidad?

ESCRITO POR:

Marielos Monzón

Periodista y comunicadora social. Conductora de radio y televisión. Coordinadora general de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP). Fundadora de la Red Centroamericana de Periodistas e integrante del colectivo No Nos Callarán.