REGISTRO AKÁSICO
¡Qué linda!
La isla del Caribe estableció, por obra de la revolución, la atención de salud con carácter gratuito y universal para toda la población. Todo el territorio está cubierto por centros que inician tratamientos inmediatos sin costo. Se mantiene la gradación en tres niveles y atención especializada para maternidad, niñez, mujeres y adultos mayores.
Durante más de 50 años no se ha escatimado en gastos para adquirir los mejores adelantos en la ciencia y tecnología. La prevención está incorporada como un esfuerzo transversal en toda acción de gobierno. A pesar del bloqueo de EE. UU., el Ministerio de Salud Pública importa las medicinas necesarias. Existen 16 instituciones que trabajan en atención médica especializada e investigación médica.
Los científicos cubanos han producido medicamentos como el Nimotuzumab, creado por el Centro de Inmunología Molecular, que busca enervar el crecimiento de las células cancerígenas, especialmente epiteliales. Cuenta, asimismo, con preparaciones para el tratamiento del cáncer de pulmón y coadyuvantes para control de anemia y neutropenia relacionadas.
En Guatemala trabajan más de 468 cooperantes de la salud, distribuidos en 23 brigadas médicas que tienen presencia en 16 departamentos. Uno de los programas que se realiza en cooperación con Venezuela, Operación Milagro, cuenta localmente con cuatro centros. Se calcula que Cuba proporciona más de 15 mil médicos, dos mil oftalmólogos y 20 mil técnicos de salud en el mundo. En general, trabajan en zonas de mucha pobreza, necesitadas de servicios médicos.
Sorprende que un dilatado grupo de demagogos en Guatemala piense que puede emularse esa realidad sanitaria cubana, sin cambios en el régimen económico del país.
El modelo de atención de salud en el país es desordenado. Cualquier persona puede acudir a un hospital público especializado, sin haber pasado por los niveles de tratamiento previos. La cercanía a los hospitales y la puesta en fila proporciona demandantes efectivamente enfermos e hipocondríacos, que saturan los servicios. Corrupción administrativa y desorden laboral están generalizados.
La distribución geográfica desigual se expresa en privilegios para determinados habitantes urbanos, con olvido de los rurales. Existe una falta de coordinación con los servicios del monopólico Seguro Social. En fin, el desorden del capitalismo se expresa en el caos organizativo sanitario.
Los socialistas y socialdemócratas del país no agitan las demandas de salud, sino los demagogos de la derecha que piensan que por arte de magia o por mucho orar se van a resolver los problemas. Carecen de la decencia de ofrecer una propuesta realista, con límites claros de responsabilidad del Estado y sectorización de la demanda. ¿Para qué tanto neoliberalismo? Solo pueden repetir una parte de la propuesta socialista: los servicios, sin encarar los cambios y costos que implica.
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