TIEMPO Y DESTINO

Récord regional en transfuguismo

Luis Morales Chúa

El caso guatemalteco, dados los altos niveles de transfuguismo a lo interno de un período constitucional, como desde un análisis histórico de los mismos, evidencia ser el sistema político con mayor variedad e intensidad de tipos de transfuguismo. De 1990 a 2008, los diputados que habían abandonado a los partidos por los cuales fueron electos, representaban el 42.86 % del total de diputados. Casi la mitad.

Lo escrito en los dos párrafos anteriores es una de las conclusiones de un estudio titulado Cultura parlamentaria y disciplina partidaria: la institucionalidad informal del transfuguismo en Centroamérica, publicado en España por Dennis P. Petri y Jean Paul Vargas, bajo los auspicios del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.

El más evidente fraude al elector —añaden los interponentes de la acción de inconstitucionalidad que motiva estos comentarios—, ocurre en casos en donde los diputados que resultaron electos por los listados bajo una bandera política no solo cambian de partido sino que, además, llegan a ocupar cargos directivos en la bancada a la cual se trasladan, como ha sucedido con los siguientes diputados: Leonardo Camey Curup, abandonó la UNE, se pasó a LÍDER y aquí lo eligieron subjefe del bloque; Roberto Késtler Velásquez abandonó la UNE, se pasó a TODOS, y aquí lo eligieron jefe del bloque; Carlos Alberto Martínez Castellanos, fue electo por la UNE, se pasó a la GANA y lo eligieron subjefe de bancada; Carlos Rafael Fión Morales, abandonó la GANA, pasó a CREO y aquí lo eligieron jefe de la bancada. Punto este, en el que los interponentes de la acción de inconstitucionalidad se quedan cortos. Hay otros casos más, posiblemente de mayor impacto político, y es oportuno preguntar ¿por qué las bancadas receptoras son tan generosas con los recién llegados quienes, semanas atrás, militaban en partidos políticos distintos y eran rivales aparentemente irreconciliables? ¡Cuestiones de conveniencia personal y poder, porque hay asuntos legislativos que pueden ser decididos por un voto más que los votos de los adversarios. Así que los tránsfugas son bienvenidos, ya sea que lleguen en masa o por goteo permanente. En abril pasado LÍDER tenía 53 diputados que pasaron a constituir el bloque legislativo mayoritario, desbancando al partido gobernante que había caído a un segundo puesto con 41. Ahora tiene menos.

Se trata de un desgaste que puede ser medido en cifras. En el inicio de la legislatura 2012 -2016 el PP contaba con 56 diputados y LÍDER estaba en cuarto lugar con 14, por debajo de la coalición UNE-GANA (48) y la Unión del Cambio Nacional (UCN) también con 14. Pero, casi desde el principio el goteo de tránsfugas del PP ha sido constante hasta desembocar en la situación actual. Estos días, por otra parte, se ha producido un abandono casi en masa de diputados y alcaldes del Partido Patriota, como consecuencia del descubrimiento de una red delincuencial dirigida por el secretario privado de la vicepresidenta de la República e integrada por funcionarios y empleados públicos.

Abundan los interponentes en detalles de otros casos que ponen en evidencia cómo las elecciones son una forma de jugar con el candor de millones de electores. Hay diputados —afirman— que pertenecen a bancadas legislativas de partidos que ni siquiera participaron en las elecciones generales. Luis Fernando Pérez Martínez y Pedro Gálvez Hernández ocuparon la jefatura y subjefatura de la bancada del Partido Republicano Institucional, PRI. Ambos fueron designados en elecciones generales por el FRG y VIVA. El PRI no participó en las elecciones generales, lo cual quiere decir que no hay un solo voto que respalde la legitimidad democrática del PRI como bancada legislativa.

El diputado Pérez es actualmente candidato a presidente de la República postulado por el PRI, partido que reencarna al desaparecido Frente Republicano Guatemalteco, FRG, fundado por el general Efraín Ríos Montt, procesado por genocidio.

¿No justificaría todo esto una abrumadora avalancha de votos en blanco?