¿Sabía usted?

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Ya hemos sobrepasado 0.7 grados Celsius más de temperatura a nivel global y en República Dominicana ya han llegado a 2 grados Celsius de temperatura. Si llegamos a 2.5 grados Celsius ya no existirán nuestros bosques tropicales. En los libros de texto del   2004 se decía que era imposible que entraran huracanes al Atlántico Sur, y ese mismo año entró uno en Brasil. Guatemala ha sido azotada por huracanes del Océano Atlántico y tormentas tropicales en el Pacífico. Nuestra vulnerabilidad es enorme por nuestra posición geográfica, por el factor geológico, por los deslizamientos que ocurren durante la precipitación de las lluvias agravado por la deforestación, y por la pobreza que obliga a la gente a construir sus hogares cerca de los ríos que se desbordan durante las tormentas. Eso sin contar la desnutrición que se vuelve exponencial debido al cambio climático. 

Por ello, es menester que hablemos de adaptación, desde la protección de las cuencas hidrográficas, incorporación de prácticas ancestrales, promoción de  cultivos orgánicos  y reforestación,  ya que la deforestación es causante del 20% del calentamiento global y 17% viene del cambio de uso de suelo.

En ciudades costeras, países  insulares, islas e islotes  ya se está viendo el alza del nivel del mar debido al deshielo del Ártico, Groenlandia y glaciares de la Antártida. El estado de la Florida, donde actualmente me encuentro, no es la excepción. El Museo de Coral Gables, del Condado de Miami-Dade, ha hecho una exhibición donde muestra diferentes escenarios que pueden ocurrirles si seguimos en el impasse; entre 3 pies de alza del mar para el  2100 hasta llegar a 60 pies que dejaría desfigurado el estado de la Florida.  

Este año, durante el Centenario de la Ciudad de Miami Beach, se estará realizando un evento muy grande dedicado a despertar la conciencia sobre el cambio climático. Muchos científicos temen que para el 2030 haya una pérdida de US$30 mil millones  cada año en ciudades costeras de Estados Unidos.

Por ello, no es de extrañar que por fin haya un despertar de la conciencia pese a la sistemática desinformación que existió por décadas de las grandes potencias diciendo que el cambio climático era un mito.  Por fin, el público sabe  que con océanos más calientes  vienen las tormentas con más fuerza e intensidad.

Ahora no son simples tormentas, sino “megatormentas”  que impactan como sucedió en el 2012 en el este de Estados Unidos. Tenemos una obligación moral como seres que habitamos este planeta, de no permitir políticas que nos destruyan, pues el planeta puede seguir vivo por mucho tiempo, ¿pero seguirá la especie humana  “dentro” de él?

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