SENTIDO COMUNEl mercado funciona
Se puede explicar porqué funciona, cuales son los mecanismos coordinadores, cuales son los incentivos que inducen a la gente a actuar dentro de él, y muchas mas cosas. Además, lo demuestra la historia: los países libres (economías de mercado) disfrutan de mayor ingreso por persona y su expectativa de vida es mayor que los países con menos libertad.
La evidencia es abrumadora y contundente que a mayor libertad, mayor bienestar social. En cambio, la intervención del estado en la economía de los países (socialismo, estado distribuidor y benefactor, etc.) por más bien intencionado que esté, produce pobreza y malestar general. Ya nadie quiere rebatir esa verdad porque solamente se pondría en ridículo.
Sin embargo, seguimos rindiendo pleitesía a todas la ideas estatistas y colectivistas que rigen las economías de los países pobres (y en algún grado cada vez mas los países ricos que nos sirven de ejemplo). Por ejemplo, ¿por qué seguimos aceptando la idea que el Estado tiene que ser dueño de la playas, de las minas, de los ríos y de los recursos naturales?
Por esa razón no verá Ud. jamás en éstos países, los rascacielos en las playas, como los ve en N. Y., Philadelphia o Miami, donde las riveras son privadas. ¿Por qué no se desarrolla la minería? ¿No será porque los minerales no son privados y para explotarlos hay que hacerlo por permiso y no por derecho, aunque se trate de simplemente usar barro para hacer ladrillos?
La misma existencia de un Ministerio de Energía y Minas es sintomático que jamás los minerales van a enriquecer al país. Los grandes yacimientos de petróleo y la mayor dotación natural de minerales valiosos per cápita en la historia, Venezuela, no ha salido de su pobreza. ¿Acaso si esos recursos fuesen privados se hubiera dilapidado en esa forma que solo el estado lo puede hacer? Hablamos de salir de la pobreza, pero es pecado hablar de eliminar el Ministerio de Energía y Minas con todo su enjambre de leyes, no por inocuo sino por dañino.
¿Por qué tenemos que sostener un Ministerio de Economía cuyas actividades solamente interfieren en el mercado e impiden la económica asignación de recursos con distorsiones artificiales y creación de privilegios por los funcionarios de turno? ¿Por qué no dejamos a la gente en paz para que eduque a sus hijos sin intromisión del ministerio de Educación y dejar a ese Ministerio exclusivamente las escuelas públicas sin ingerencia en las privadas?
¿Por qué un Ministerio de Agricultura? ¿Quién lo echaría de menos -aparte de los empleados- si dejara de existir? Ni mencionemos el Ministerio de Cultura y Deporte y todos los demás inútiles, dañinos y pomposos ministerios. ¿Cómo podemos seguir permitiendo un sistema impositivo tan complicado y tan caro de mantener, instigador de terrorismo fiscal, cuando con un solo impuesto como el IVA debería bastar?
Así podríamos seguir ilustrando cómo resultamos víctimas de las ideas izquierdistas que dominaron el siglo pasado, ideas que ya fracasaron estrepitosamente aunque le cueste admitirlo a los socialistas remanentes. Mucho se habla de reducir la pobreza, de ponernos de acuerdo en hacer algo, de lograr un consenso, de que hay que ser buenos, de encontrar un tercer camino, mientras nos perdemos en detalles.
Pero si el sentido común no se ha descartado totalmente, podríamos reconocer las realidades y las prioridades y sacar a los gobiernos de su papel estorbador, derogando leyes y reglamentos dañinos y así liberar a los pueblos para que se enriquezcan. ¡Solo vea como creció la dotación de teléfonos cuando se sacó al gobierno del negocio! El mercado, aunque imperfectamente y no al gusto de todos, funciona. Lo demás no funciona. ¿Qué estamos esperando mientras tanto lamentamos que queremos salir de la pobreza?.