SIEMBRAAmada Guatemala
Tú, amada tierra en donde nací, te debo mi ser, he crecido pisando tu histórico y agradecido suelo, he respirado y vivido del oxigeno de tu cielo, he comido del fruto de tu fértil y productiva tierra, he bebido por una eternidad refrescante agua producto de tus innumerables riachuelos, presumo y me enorgullezco de tus bellos lagos y tus majestuosos volcanes, he gozado de tu ancestral cultura e historia, admiro tu fauna y belleza vegetal, sin embargo tristemente, nunca te he apreciado.
Cuando estoy contigo te maltrato, te ensucio, te desprecio y con desidia y cobardía te abandono en manos de tus vergonzosos y malos hijos que al gobernarte corrupta e irresponsablemente te depredan hasta llevarte al borde de la muerte.
Cuando salgo de tus fronteras me avergüenzo de ti y de tus hijos, trato con vehemencia de ignorar tu lengua y costumbres y adoptar otras, de tierras frías y lejanas. Lucho por ser distinto a mis raíces, raíces que Tú me has dado desde tus entrañas a través de los tiempos, de mis generaciones. En un momento sé que mis antepasados te apreciaron y amaron, constantemente me pregunto: ¿Por qué te he despreciado tanto? ¿Quién soy si me desconozco como tu hijo, como guatemalteco?
¡Qué lejos estamos del espíritu patriota y orgulloso de tu bello himno nacional! Hoy en día vemos como Tú, amada Guatemala, estás siendo humillada y destrozada por una partida de oportunistas que te han vendido a cambio de su beneficio personal.
Entregan tu soberanía en tratados internacionales, agotan a tu pueblo trabajador concretando acuerdos comerciales unilaterales que te hacen agonizar ante el comercio mundial, y permiten la invasión extranjera en tus decisiones políticas y comerciales en contra de los intereses de tus hijos y a favor de los invasores que nos han vuelto a colocar esas viejas y duras cadenas. Que pena que la espada que salva Tú honor, se encuentra oxidada en su vaina, pues tus hijos que la portan, han olvidado convenientemente ese deber.
Perdónanos amada Guatemala por ser mediocres e indiferentes ante tu eventual destrucción.
Permítenos una oportunidad más de retomar el rumbo con hidalguía y enseñar a nuestros hijos ese amor que tanto mereces. Con egoísmo tenemos que reconocer que si no te amamos y nos enorgullecemos de Ti, no recuperaremos nuestra identidad.
Un pueblo sin identidad, es un pueblo perdido, destinado a vagar por el mundo como beduinos en el desierto. Un pueblo sin patria es un pueblo sin alma. Que tu pueblo despierte y encendido en patrio ardimiento con ánima fiera grite desde lo más profundo de su alma: ¡Guatemala, tu nombre inmortal!.