SIEMBRAReconstruir lo mismo

CARLOS ZÚÑIGA FUMAGALLI.

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Está bien que las autoridades estén hablando no sólo de la reconstrucción de las regiones afectadas por el Stan, sino también de su reconversión.

En principio apoyo el concepto, de hecho lo mencioné en este espacio hará unas semanas.

Me preocupa que el lanzamiento del plan de reconstrucción más bien pareciera el primer debate presidencial para 2007.

Este tema es muy delicado como para pretender hacer política, deben andar con pies de plomo puesto que la historia es dura para juzgar.

Tampoco me parece adecuado pretender glorificar el esfuerzo de reconstrucción so pretexto que supera al esfuerzo realizado posterior al terremoto de 1976 y el huracán Mitch, simplemente por la retórica de una supuesta reconstrucción de un ?tejido social?, término sumamente subjetivo y nebuloso.

La verdad es que los chapines tenemos buenos recuerdos del esfuerzo oficial por reconstruir luego de esas tragedias; en ambas oportunidades se habló poco y se hizo mucho y rápido. A la historia me remito.

Es fundamental que invirtamos en reconvertir esas regiones y no sólo en reconstruirlas, lo que no entiendo por más que le dé vueltas, es cómo pretenden reconvertir si en el plan no mencionan por ningún lado la capacitación.

Si no le enseñamos a los habitantes de las regiones afectadas nuevas artes y les damos la herramienta del conocimiento, ¿cómo pretendemos que la situación de pobreza cambie? Podemos construir la mejor infraestructura de la región y volver a hilvanar el susodicho ?tejido social?, pero esa gente no saldrá de la miseria si no los capacitamos para que dejen la agricultura de subsistencia y asuman nuevos roles en el turismo, industria, construcción, comercio o lo que les venga en gana, lo importante es darles las herramientas para que puedan elegir un futuro de progreso.

Eso sí es diferente, eso es pensar en el bienestar de las víctimas y de todos los demás; insistir en volver al telar social de antes es pretender mantenernos en el subdesarrollo.

El mundo está cambiando y la historia es útil para leerla, pero no para volver a vivirla, a menos que pretendamos seguir en lo mismo.

Si deseamos combatir la pobreza y una Nación más ecuánime, no podemos pretender seguir siendo el museo social del mundo, que lo sean otros, nosotros tenemos que esforzarnos por desarrollar pronto nuestra Nación, puesto que la hemos dejado a la deriva so pretexto de que sea un ejemplo actual de la era precolombina.

La justicia social se construye capacitando y generando oportunidades de empleo con equidad y no con discursos políticos, sino veamos lo que pasa hoy en día en Francia, el inicio de un dominio europeo que devela muchas realidades; tan fácil que es ver la astilla en el ojo ajeno.

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