SIEMBRAViolencia femenil
Toda violencia es repugnante y debe ser rechazada sin contemplaciones por la población, y combatida sin clemencia por los organismos del Estado responsables de hacerlo.
En los últimos años notamos un dramático incremento en la violencia hacia nuestras compañeras. Me pregunto si, realmente, ha incrementado o hasta ahora estamos poniendo más atención.
El tema de la violencia contra la mujer está enraizado en nuestra sociedad machista. El silencio a voces que esconde el abuso que sufre la mujer en manos de sus mismos maridos, las violaciones y palizas que reciben de manos de sus compañeros borrachos o ?tocados? que arremeten cobardemente contra su compañera con obvia ventaja y alevosía.
Abuso y violencia que viene, incluso, desde la infancia, cuando bebas o niñas son manoseadas y hasta violadas por sus propios padres o padrastros con la complicidad de tanta madre que por temor a la violencia guarda silencio ante tan espeluznante crimen.
Siempre se han dado los mentados crímenes pasionales, provenientes tanto de un hombre como de una mujer celosa, muchos que incluso en el pasado fueron mal intencionadamente atribuidos a la violencia política.
El problema es que ahora nuestra sociedad ha perdido los principios morales fundamentales; hemos heredado del Norte una forma de vida material en la cual la vida humana tiene un precio. Como resultado de la pérdida de la familia y de los valores, el coloso del Norte se convirtió en el mercado más grande para las drogas, situación que nos ha llevado a nosotros a la zozobra social.
El libre comercio existe desde mucho antes que el tratado recién firmado, el problema es que la mercancía son drogas, armas, inmigrantes, trata de blancas y tráfico de niños. Ojalá que los adquirientes pusieran tanto cuidado en controlar el crimen organizado como nos ponen trabas a nuestros productos honradamente elaborados por manos chapinas.
Gobernación está haciendo un excelente esfuerzo por combatir al crimen organizado, principal causa de la mayoría de crímenes de mujeres. Ojalá que los otros organismos del Estado hicieran lo mismo; es inaudito cómo el Congreso no sólo politizó la aprobación de las leyes contra el crimen, sino que no asignó en el presupuesto fondos para el nuevo sistema de inteligencia civil.
También es sorprendente que los criminales más tardan en entrar que en salir, ya sea por falta de pruebas o por corrupción ante la no vidente. Igual el Ejército, ante la crisis institucional y visualizando los recursos asignados, debe depurar y apoyar la lucha frontal contra el crimen organizado, que mata a mujeres, hombres, niños y ancianos por igual. Patojas, recuerden que ?más vale solas que mal acompañadas?.