SíntesisConsejos de Navidad

SERGIO F. MORALES A.

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Durante años -10 aproximadamente- con mi esposa e hijas celebramos la navidad dentro del automóvil o en las jefaturas de la Policía Nacional Civil, sacrificando reuniones familiares para auxiliar a personas en problemas. Al inicio de la carrera de abogado y notario, a requerimiento de aseguradoras y ajustadores, me dediqué a la atención de conductores involucrados en accidentes de tránsito.

Era normal que nos reuniéramos en las delegaciones el licenciado Roberto Enrique Quiñónez Díaz y el licenciado Miguel Angel Jáuregui, gestionando arrestos domiciliarios o elaborando convenios y transacciones. Es justo de mi parte reconocer la atención y amabilidad que nos brindaron los agentes de seguridad que trabajan en la oficina de orden de esos centros de detención.

Pero, lo importante de esa experiencia y que hoy deseo compartir con usted lector, es la visión sobre las horas y formas en que se produce la mayor parte de accidentes este día de la navidad. La velocidad más que el alcohol es el primer factor de riesgo -las compras de última hora, las visitas-. Esto da un margen mayor de accidentes entre las doce al mediodía y las cuatro de la tarde; las nueve a las once de la noche y, finalmente, de la una a las tres de la mañana del otro día.

Las colisiones son particularmente violentas y sus resultados graves, por la velocidad del impacto. Los peatones, motoristas y ciclistas son víctimas, en ocasiones, de su falta de precaución. Deben recordar que la cohetería, el alcohol, afectan los márgenes de visibilidad de los conductores, o que éstos pueden perder el control y arrollarlos.

Atravesar las calles es peligroso y deben tomarse precauciones adicionales, especialmente si estamos acompañados por niños. Ver hacia todos lados -un piloto puede venir en contra vía- y si observamos un carro rápido o descontrolado no se debe intentar pasar.

Si fatalmente nos involucramos en un accidente, recordar primero que la víctima ante todo es un ser humano y merece atención, no dejarla tirada y huir, sino brindarle auxilio inmediato, muchos lesionados pueden salvar su vida con una llamada telefónica o previniendo a otros autos para que no los arrollen. La persona lesionada está indefensa y tirada sobre la vía. Escapar del lugar es un acto moralmente censurable. La presunción de inocencia que nos proporciona tener una licencia de conducir se transforma en un caso de excepción para gozar de libertad.

Evadir la persecución penal es muy difícil, pues por lo general siempre existe quien anota el número de la placa -la cual a veces queda tirada en el lugar del accidente- o los fiscales y la policía nacional pueden seguir la pista hasta hallar al culpable.

Navidad es una fiesta de recogimiento, evitemos exponernos, nosotros y a nuestra familia a los accidentes.

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