SíntesisFeliz año nuevo
Las campanadas de medianoche anuncian el fin de año, el cual, para cada uno de nosotros tuvo luces y sombras. Entre las luces más brillantes destacó la salud de mis padres, esposa, hijas, hermanos y sobrinos; así como los triunfos profesionales y académicos de mi amiga y compañera de hogar, la licenciada Gladys Monterroso. La amabilidad y buen trato del personal del Sanatorio Santa Marta, especialmente los doctores Adolfo Barrios, su hijo Gustavo Adolfo Barrios, el traumatólogo y ortopedista Eddy Castellanos, quienes velaron por recuperar mi salud física; para todos ellos un profundo agradecimiento, así como para todas las personas que de una u otra forma estuvieron atentos a mis quebrantos de salud.
En el ámbito universitario, me siento complacido por la readecuación curricular desarrollada en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos, especialmente por la incorporación de cursos en derechos humanos y pueblos indígenas. El nacimiento institucional del Instituto de Derechos Humanos de la USAC, el cual formó a más de 400 alumnos en temas de derechos humanos; desarrolló 6 investigaciones; abrió el programa radial: En armonía; y desarrolló talleres y seminarios permanentes en derechos humanos. Esto fue posible gracias al equipo de trabajo del instituto. Por último, quiero destacar el acuerdo inter-universitario en materia de derecho laboral que nos permitió desarrollar programas de actualización docente en dicho tema, con la participación de las Facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos, Rafael Landívar, Mariano Gálvez, MINUGUA, UNOPS y OIT.
Como sombras, para todos, las peores y más profundas están en el lado económico: la crisis del café y el azúcar que dejó a miles de personas sin empleo que, en Jocotán y Camotán, se reflejó en la hambruna que produjo la muerte de varios niños y niñas. El aumentó sensible de la violencia común, algunos con visos políticos como el caso del sindicalista Zermeño, así como el maltrato intra-familiar. La pérdida de fe en el aparato estatal que lleva a la población a linchar a supuestos delincuentes; el caso más reciente: el cantón Los Chilares, aldea Lomas de Zaragoza, Chimaltenango, donde perdieron la vida seis personas, entre ellos, un menor de dos años. Otro fenómeno es el aumento de demandas en la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado de Guatemala, al erosionarse la credibilidad del sistema de administración de justicia de nuestro país.
En ese panorama y la llegada del nuevo año, debemos proponernos una mejor relación familiar y asumir un mayor compromiso en la lucha contra el hambre y la injusticia. Afortunadamente, creo que en esto, estamos todos de acuerdo.