SíntesisLa violencia: un absurdo
Una cadena internacional de televisión, en una de sus transmisiones sobre la guerra en Afganistán, documentó lo absurdo del conflicto. La reportera comentaba los avances de la lucha, mientras el camarógrafo enfocó a un soldado, supongo que de la Alianza del Norte, joven, alegre y aparentemente ingenuo que hablaba con otro compañero. De pronto, recibió una orden, giró y principió a subir una loma, agachado, al llegar a la cumbre y levantar su cabeza, recibió una bala que lo derribó y le causó la muerte. La toma me impresionó.
Por un lado, el drama de la muerte, al cortar la vida de una persona, ¿para qué?, ¿cuántas personas más han de morir?, ¿por qué ocasionar un dolor tan grande a miles de familias? Por el otro, la indiferencia del comunicador. El medio documentó un hecho real y el redactor obvió comentarlo; en cambio, el avance del combate, un hecho de muchos frentes y kilómetros, fueron descritos y comentados ampliamente, dando la impresión de que lo sucedido al oficial no tiene importancia.
La verdadera historia es que toda guerra sólo produce destrucción, muerte y sufrimiento, eso es lo que el video nos mostró. Muchos pensamos que la caída del muro de Berlín traería al mundo una época de paz y distensión; pero nos equivocamos. Los conflictos y víctimas -muertos y heridos- son mayores cada día. Por un lado, acciones terroristas irracionales, como el caso de las torres gemelas; por el otro, una lucha con armas de destrucción masiva, eficaces, que no diferencian entre un soldado y un niño.
Y eso es lo que nos transmiten las comunicaciones, una batalla virtual, donde el espectador sólo observa un sinnúmero de tomas que enfocan objetivos militares localizados y en los que hacen impacto las bombas o una pantalla con un fondo verde, en la que observamos un juego de luces que terminan en fogonazos. Esto nos dificulta comprender las consecuencias de la lucha, el verdadero drama humano no lo captamos.
La pérdida de vidas que se contabiliza como un simple dato estadístico, las amputaciones o terribles lesiones, el miedo, la desazón, la destrucción de ciudades y culturas no se registran, son ignoradas.