SíntesisRaza e igualdad
El 12 de octubre, entre marchas y discursos, recuerda el día de la raza.
Hecho de profundas consecuencias en nuestro país, por nuestro carácter multicultural y excluyente. La mayor parte de guatemaltecos buscamos paz, hermandad y rechazamos la intolerancia y la discriminación. Por esta razón, creo oportuno reflexionar sobre la igualdad racial.
Existe acuerdo en reconocer desde la perspectiva empírica que los seres humanos son a la vez iguales y desiguales entre sí. Lo natural es la diferencia, esa dimensión individualista que Recasens Siches denomina ?la unicidad de cada individuo, esencialmente única, intransferible, incanjeable, privadísima, exclusiva?.
Pero, la igualdad es una regla moral, normativa. El profesor Calsamiguia, lo señala: Cuando decimos, todos los hombres son iguales, no estamos describiendo lo que ocurre en el mundo. En realidad somos muy conscientes de que existen diferencias entre los hombres y difícilmente podemos encontrar dos que tengan cualidades idénticas.
No es un principio descriptivo de la realidad social, sino una exigencia que nos indica cómo deben ser los hombres en una sociedad justa. Al afirmar que aspiramos una sociedad donde todos los pueblos y sus miembros gocen de la misma dignidad, nos ubicamos en lo ético. Esta afirmación contrasta con la realidad, pero, marca el camino a seguir.
El principio de la equidad racial se fundamenta en la lucha de los pueblos contra las condiciones de explotación y discriminación provenientes de las desigualdades económicas, sociales y culturales a que son sometidos. No se trata de un colectivismo que niegue la autonomía moral e individual del sujeto, sino una crítica social contra aquellos elementos que impiden, a la mayoría, alcanzar el máximo nivel de desarrollo integral.
Existen personas que juzgan esto imposible, pero es suficiente conocer las comunidades del país, para observar que sin dejar de ser libres, viven fraternalmente.
La visión indígena no es una visión de ruptura, sino de armonía, donde lo individual, social y natural están íntimamente relacionados. Lo contrario es la visión utilitarista y hegemónica que niega la multiculturalidad y que proclama como única cultura el egoísmo o el colectivismo totalitario.
Han transcurrido más de quinientos años y no logramos un diálogo intercultural que nos permita superar prejuicios, porque ignoramos u olvidamos nuestra historia. Esa es nuestra realidad, la cual, debemos cambiar, para principiar a construir una nación donde la igualdad racial deje de ser una utopía.