CON OTRA MIRADA

Sobre la patria

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En las actuales condiciones políticas, llegados al 194 aniversario de la independencia, no encuentro motivo para celebrar a la Patria que describe Luis Cardoza y Aragón: “No amamos nuestra tierra por grande y poderosa, por débil y pequeña, por sus nieves y noches blancas o su diluvio solar, la amamos, simplemente, porque es la nuestra”, y menos aún, desgañitarme con el ¡Guatemala, tu nombre inmortal!, con que termina nuestro himno nacional. Más la siento como la denuncia La Chalana, canción de guerra del estudiante de la Universidad de San Carlos: “Patria, palabrota añeja / por los largos explotada / hoy la patria es una vieja / que está desacreditada. No vale ni cuatro reales / en este país de traidores / la venden los liberales / como los conservadores”.

Opto entonces por rendir homenaje a sus hijos, quienes ayer, ahora y siempre han dado muestra de hidalguía, valiosos aportes y afán de servicio. Esos hijos que a lo largo de las últimas 20 semanas manifestaron en contra del presidente y la vicepresidenta, hasta lograr su renuncia, señalados de corrupción.

Hay otros, los fundadores de la Facultad de Arquitectura de la Usac, que para mi buena suerte encontré al ingresar; uno como decano y los otros dos como catedráticos, que junto a otros no menos prestigiosos combinaban la libre práctica de la profesión con la docencia en una universidad concebida para estudiantes que trabajan, dándoles la oportunidad de complementar su formación, laborando en instituciones públicas o despachos privados, aprendiendo el oficio en el campo teórico y la práctica cotidiana.

Además de los aspectos técnicos, artísticos y humanistas de la profesión, conocí el trabajo de profesionales que antecedieron a los fundadores de 1958, quienes estudiaron en México, EE. UU. y Francia particularmente. También hubo migrantes europeos con quienes paulatinamente transformaron la imagen urbana y arquitectónica de la ciudad de Guatemala y del país, respondiendo al influjo de movimientos culturales a los que Guatemala no fue ajena.

Considerando que la arquitectura, como tantas otras expresiones artísticas en general, pasa desapercibida, en 1999 promoví que el Estado reconociera a un grupo de profesionales por sus aportes, tanto en la creación de aquella primera facultad en Centroamérica, como por la introducción de la arquitectura moderna y contemporánea en Guatemala, otorgándoles la Orden del Quetzal.

El expediente fue y regresó varias veces del Ministerio de Relaciones Exteriores al de Cultura y Deportes, hasta que el ministro, doctor Manuel de Jesús Salazar Tetzagüic, me sugirió otorgar la Orden Nacional del Patrimonio Cultural de Guatemala, propuesta con la que estuve de acuerdo. Así, el 14 de diciembre de 2006, en el salón de recepciones del Palacio Nacional de la Cultura, se entregó aquel merecido reconocimiento a los arquitectos Roberto Aycinena Echeverría+, Carlos Haeussler Uribio, Jorge Montes Córdova, Raúl Minondo Herrera+, Pelayo Llarena Murúa y Jorge Molina Sinibaldi.

En reconocimiento a sus aportes, con entusiasmo renuevo mi homenaje a sus mejores hijos, mis viejos maestros, colegas y amigos.

jmmaganajuarez@gmail.com

ESCRITO POR:

José María Magaña

Arquitecto -USAC- / Conservador de Arquitectura -ICCROM-. Residente restauración Catedral Metropolitana y segundo Conservador de La Antigua Guatemala. Cofundador de la figura legal del Centro Histórico de Guatemala.