FAMILIAS EN PAZ
Tiempo de construir
La sociedad no es un concepto o representación mental con vida propia, ajena a la de sus integrantes, sino la unión de individuos, familias y comunidades. Por lo tanto, no podemos esperar de la sociedad más de lo que cada uno de sus integrantes aporta en ella.
Cada ciudadano tiene un rol esencial y determinante en la construcción del tejido social; de manera que lograr una sociedad solidaria y en paz no es tarea de un solo hombre o un equipo de trabajo, sino de todos los que formamos parte de la comunidad.
Nuestro país está iniciando un nuevo tiempo. Los eventos ocurridos durante este año a nivel político y social dan la pauta a creer que nuestra manera de pensar y de actuar está cambiando, principalmente en las nuevas generaciones. El hastío y rechazo a la corrupción y hacia la forma tradicional de hacer política dio lugar al surgimiento de un movimiento de unidad nunca antes visto, haciendo que se involucraran ciudadanos de diferente edad, credo, nivel educativo y condición social; unidad que será importante sostener para enfrentar los desafíos que tenemos como nación.
Hay un poder en la unidad que no debemos ignorar: permite crear sinergias para cambios efectivos y profundos; la necesitamos en todos los aspectos de nuestra vida y se podrá sostener si es producto de un cambio profundo en lo individual, de la convicción y coherencia en la vida de cada persona.
Para redefinir la sociedad debemos partir de la individualidad, luego enfocarnos en la familia como primer núcleo de convivencia. Las crisis sociales son un reflejo de los desafíos a los que se enfrentan las familias, cuya solución no depende únicamente de la política o las leyes, sino de la ética, los valores, de la voluntad y compromiso de cada uno de sus integrantes. ¿Estaremos viviendo con honestidad, integridad y justicia en nuestra vida personal y familiar de manera que la sociedad sea un reflejo de esa vivencia personal?
Así, cada persona en su interacción con la comunidad reflejará los principios y valores aprendidos en casa; de ahí la importancia de enfocarnos en la familia para potenciar las virtudes y capacidades de cada individuo, para comprender que solo en el respeto, el entendimiento y apoyo mutuo tendremos la posibilidad de vivir en paz y armonía.
Mantengamos y promovamos la unidad derribando cualquier barrera que nos divida, pero hagámoslo sobra la base del compromiso ético y moral de cada uno de nosotros. ¿De qué manera? Siendo un buen hijo, un buen esposo, un padre ejemplar, siendo productivos, buenos ciudadanos, respetando las leyes, cumpliendo con nuestras obligaciones tributarias, ayudando al necesitado, asumiendo nuestra responsabilidad donde quiera que estamos obrando.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Hay un tiempo para nacer, otro para morir; uno para sembrar, otro para cosechar; uno para derribar y otro para edificar. Y este es el tiempo para que construyamos una sociedad mejor.