Si me permite

Tristemente la salud se valora cuando se pierde

“Si alguno busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”. Sócrates

Si hablamos de salud, hablamos que es el elemento básico con el cual podemos vivir para poder desempeñar nuestras tareas cotidianas como para poder compartir nuestra vida con los que nos rodean y con los que más apreciamos.

Es triste ver cómo las personas viven pensando que esta riqueza llamada salud la podemos tener siempre, no importando cómo vivamos. Lamentablemente, muy rápido llegamos a saber que esto no es así, y que si no le damos el cuidado debido a la salud que tenemos, rápidamente la perdemos y no siempre podemos recuperar lo que hemos perdido.

Exactamente en ese momento cuando la salud nos deja nos damos cuenta de lo valiosa que esta era para poder hacer todo lo que tenemos que hacer.

Evidentemente, cuando se nos llama la atención para el cuidado de nuestra salud —sea esto por nuestros mayores o bien los profesionales que nos atienden—, crea cierta molestia y un sentir de una incomodidad, como que se nos reduce la libertad de hacer lo que queremos. En verdad así es, en esta vida la salud responde a reglas y normas que no podemos en ningún momento ignorar, porque si lo hacemos lamentablemente pagamos la factura por ello.

Por lo anterior podemos decir que el cuidado de nuestra salud debe responder a ciertos parámetros de disciplina, la cual tiene un proceso formativo y este se inicia aun en nuestra infancia, cuando nos orientan y nos corrigen para poderla cuidar.

En los siguientes años de vida, en una manera progresiva, debemos prestar atención como individuos para que no tengamos que sufrir. Claro está que en muchos casos a otros no les haga daño o no les afecten algunas prácticas, pero a nosotros sí nos afectan y es lo que finalmente importa.

Es muy interesante que la vida de los humanos en alguna manera se le marca por etapas y cada una de ellas tiene sus propios perfiles y también necesita de cuidados propios para cada etapa. Por ejemplo, no es lo mismo en el inicio de nuestra vida y cuando niños lo que comemos y hacemos para proteger nuestra salud.

Cuando al llegar a una edad avanzada debemos aceptar que la vida no nos permite seguir el mismo ritmo en lo que hacemos y cómo lo hacemos si queremos conservar una salud que no nos limite para hacer lo que debemos hacer.

Claro está que cuando hablamos de salud no estamos hablando de una vida que sea inmune a la dolencia y enfermedad. Lo que queremos decir es que hay estados a los cuales no podemos evitar pero muchos de ellos los podemos prevenir para no sufrir quebrantos de salud que no solo nos limitan a nosotros sino también afectan a los nuestros que viven con nosotros y podemos llegar a ser una carga.

Es sabio mirar atrás en nuestra vida, en el cuidado de la salud, en asuntos de los cuales debemos evitar la reincidencia y aquellas prácticas sanas de vida que no debemos descuidar para que nuestra salud no se deteriore más de lo que los años de vida lo permiten por el simple desgaste que tenemos.
Pero también debemos mirar hacia adelante para evaluar si la salud que tenemos nos permite hacer lo que queremos hacer o si podemos comer lo que acostumbrábamos comer. Porque los años no pasan simplemente por pasar, sino que dejan su efecto.