VentanaLa era de Ixchel en Guatemala
De acuerdo con el pensamiento maya una era cambia cuando cambian sus dioses cargadores. Para el maya el tiempo es un ser real que los dioses van cargando sobre sus espaldas.
Esta imagen tan poderosa ya no es sólo un mito. Tanto en el campo económico como en el de la historia, el pensamiento moderno trata de encontrar cuáles son las fuerzas que como grandes tendencias están modelando y cargando con el futuro. En otras palabras, la visión que le sirve al maya para interpretar los cambios en la historia hoy tiene plena validez.
Hay cambio de historia, solamente, cuando hay cambio de cargadores.
Desde la Colonia hasta la década de 1980, la historia de Guatemala ha estado sobre la espalda de los hombres.
Las mujeres, desde tiempos inmemoriales, hemos ido caminando atrás; dos o tres pasos, pero atrás.
Al hacer una imagen de este largo período que hemos caminado, no estamos equivocados si utilizamos nuestra imaginación para ver que Guatemala, como una carga, ha sido llevada por los hombres. Podemos ver con claridad el mecapal que amarra a nuestro país con la frente de los hombres que la van llevando.
A partir de 1980-2000 esta situación tan dispar entre hombres y mujeres comenzó a cambiar. Ahora hay nuevos cargadores. Son las mujeres, son las ixcheles, son las que no usan mecapal quienes ahora llevan sobre su cabeza a los nuevos tiempos y están cargando con la nueva historia que vamos a vivir en el futuro.
Antes de los años de 1980 las fotografías de la familia colocaban al hombre, jefe de familia, como el responsable absoluto del futuro de su casa.
A partir de los años 1980, esto ya no es cierto. Hay cambio de foto. A pesar de haber estado relegadas a un segundo plano, durante más de 500 años de camino, las mujeres irrumpieron en los mercados laborales y, a finales del siglo pasado, con excepción de las zonas agrícolas, donde todavía predomina la fotografía tradicional, las mujeres dominan las cifras de empleo y ocupación en la Industria, en el Comercio y en los Servicios.
Es más, la creación de un trabajo propio en el sector informal está en manos de las mujeres.
La historia de la familia de Guatemala en el año 2020-30, si se mantiene la fuerza creadora de la participación de las mujeres en los últimos veinte años, va a depender, en gran medida, de lo que las niñas de hoy sean capaces de lograr en el futuro. Ellas, las niñas de hoy son las que tienen incubado el futuro en nuestra historia.
Guatemala ya no es la misma de antes. Estamos viviendo en otros tiempos. Guatemala ahora va tejiendo su camino como cuando vemos a la diosa Ixchel hincada, tejiendo en el telar de cintura un nuevo destino.
Este cambio de era, sin embargo, todavía está por nacer.
Depende de todos los guatemaltecos para que se dé este nacimiento.
Actualmente, para que un varón participe en el sector moderno de la economía necesita tener, mínimo, 8 años de educación. Y para que una mujer pueda desenvolverse en el sector de la economía moderna, necesita completar 11 años de educación.
El camino a seguir está claro: educación, educación, educación.
¿Qué queremos como país? ¿Queremos quedarnos en la informalidad o aceptar el reto de un futuro donde ya sabemos que el conocimiento es el principal instrumento de intercambio entre las culturas modernas del planeta?
La respuesta a estas preguntas depende del esfuerzo y dedicación que hagamos para que todas las niñas de Guatemala puedan tener acceso total a la educación.
En enero del 2002, la Asociación Eduquemos a la Niña, AEN, iniciará una campaña de sensibilización en la ciudad capital y estará invitando a todos los guatemaltecos y guatemaltecas a participar en este noble objetivo: lograr, para el año 2008, que la mayoría de las niñas pueda completar el sexto grado de primaria.
Si usted es padre o madre de familia, y sus hijas están estudiando, promueva esta conciencia en los hogares donde todavía se cree que la niña y la mujer tienen un papel secundario, invisible, en la sociedad y en el futuro. Cada niña lleva consigo la posibilidad de abrir un nuevo futuro para este país. Ellas son las nuevas cargadoras de una era que puede ser más justa.