VIA LIBRELas cosas serias
A veces me aburro de escribir cosas ?serias?; la verdad es que reciclar temas tan viejos como la humanidad, usando para ello palabras y discursos de hoy, puede llegar a convertirse en un callejón demasiado estrecho para la propia expresión.
Muchas veces me cansan la guerra, la política, la economía, la globalización, las leyes, y todas sus variables y derivadas (entre otros tantos temas). Termino creyendo que todo lo que es visto como ?serio? tiene que ver con poder y, que lo demás, se queda para ser tratado en el mundo pequeño y privado, porque no es importante.
Hemos hablado demasiado de las cosas ?serias?, pero a partir de una retórica dominante. Esta dinámica del poder tiene a unos jugando a ser dioses y a otros viviendo como pobres criaturitas, pero para perpetuarse, precisa de un discurso que todos manejamos al unísono.
Unos lo practican porque se inscriben perfectamente en él, otros porque lo rechazan, y otros porque ni siquiera toman conciencia de que hay un discurso, pero todos terminamos jugando en la misma cancha. Y no digo que esto sea malo o bueno, simplemente así es.
De aquella alteración a la Ley de Bebidas que sucedió hace más de dos años, pasamos al fenómeno de la ?africanización? de Camotán y Jocotán, y de allí al fatídico 11 de septiembre.
Luego vinieron los temas de las Ex PAC, los sin tierra, los robos millonarios en instituciones del Estado, la caída del café, la debacle Argentina, el tema Chávez, el problema Israel-Palestina, la amenaza de la guerra Estados Unidos – Irak, el asunto de la discriminación, los casos Mack y Gerardi, el histórico triunfo de Lula en Brasil, y nuestra cavernaria campaña electoral. En medio, y en letras muy pequeñas, los temas de niñez, mujeres y cultura.
Indudablemente todos importantes, pero manoseados hasta el cansancio en los medios de comunicación, y olvidados, casi todos, por un pueblo con hambre y sin memoria.
Hoy me salgo de esa cancha donde se pelotean los asuntos supuestamente serios. Quiero hablar de cosas realmente serias como los afectos y las hermosas puestas de sol que se ven durante los meses de noviembre y diciembre en muchos lugares de Guatemala.
Quiero buscar aquella película de Chris Marker que nunca pude ver, tengo ganas de leer una novela diferente y de continuar escribiendo la mía que no ha caminado nada. Quiero aprender de memoria la poesía de la Pizarnik o la de Juarroz y conocer a fondo la poesía del español Leopoldo María Panero que, en sus momentos de lucidez, escribe los poemas más descarnados.
Quiero usar como pretexto la temporada navideña para reunirme con personas que significan algo en mi vida, y voy a cocinar un buen pavo antes de navidad para comerlo sin prisa, con quienes quiero.
Encontraré algún tiempo para caminar despacio y sin tener la obligación de llegar a ninguna parte. Tengo ganas de trabajar bien lo que aún me resta del año, para dejar tranquilos a la conciencia y al bolsillo, y quiero flores en mi casa, muchas y de diferentes colores. Se me ocurre abrazar mucho a mis hijos y bailar con ellos en la próxima fiesta (si ellos me apuntan en su agenda, claro está). Esto sí es serio para mí.
Me gustaría tomarme una tarde para buscar despacio algunos buenos discos de esa música que no se oye en la radio y que casi nadie conoce. Y llevarlos en el carro para aprender las letras de las canciones y cantarlas en recio cuando nadie me oiga.
Quiero pasar unos días en la Antigua, en Quetzaltenango, en Cobán o en Petén, simplemente ?curtiendo? el lugar donde esté. Ya sé que estará pensando que todo lo anterior suena a proyecto de unos dos años, por lo menos, pero no se preocupe, tiempo para soñar hay. Y para realizar, también.
Para mí serio es todo lo que pasa dentro y fuera de mi mundo, porque la seriedad es una actitud frente a la vida y no la imposibilidad de jugar, soñar y ser. Hemos creído que unas cosas son más serias que otras a las que hemos llamado ?simples?. Nada más falso. Si a todo le diéramos el valor que le corresponde, nos daríamos cuenta que, entre juego y juego, terminan siendo los niños y niñas quienes nos dicen las cosas más serias.