¿Están preparadas las empresas guatemaltecas para una posible recesión en EE. UU?

La posibilidad de que la economía de Estados Unidos entre a un escenario recesivo en el 2023 ya es un tema de conversación en las empresas guatemaltecas.

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Economia de EE.UU
Las empresas guatemaltecas preparan escenarios de la situación a futuro de la economía de EE. UU. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Aunque aún no hay cifras oficiales que lo confirmen, el ámbito empresarial guatemalteco comienza a prepararse y anticiparse ante una eventual desaceleración económica en el país norteamericano por las implicaciones que ello conllevaría.

La economía presenta un ciclo: expansión, auge, recesión y depresión. Por los efectos de la pandemia, se experimentó una depresión en el 2020, pero luego hubo auge y expansión en el 2021. En escenarios completamente distintos, hace once años también se presentó ese ciclo debido a problemas financieros.

“La economía guatemalteca se ha mostrado resiliente ante los choques económicos externos. Eso gracias en parte a nuestra solidez en materia de política fiscal y monetaria. En términos comparativos con la región, tenemos déficits fiscales y deuda pública moderada, inflación baja, reservas internacionales altas, así como tipos de cambio y de interés estables. Por eso, Guatemala fue el país de la región que menos se contrajo ante la crisis económica mundial de 2009 y también en la crisis de 2020”, explica Luis Alfonso Bosch, presidente de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG).

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Estados Unidos es el principal socio comercial de Guatemala, a donde hasta abril se destinó  el 32.7% de las exportaciones, mientras que se importó el 35.9%, que en su conjunto hacen 68.6% o US$5 mil 529 millones (Q42 mil millones). Y es el país de donde proviene el 98% de divisas por remesas familiares, aparte de US$132.6 millones de inversión extranjera directa en el año anterior.

Bajo el radar

Es muy probable, que, en el corto plazo, Estados Unidos entre en recesión y también otras grandes economías como la Zona euro a finales de este año o el inicio de 2023, indica Bosch, considerando que ya experimenta la inflación más alta en 40 años, lo cual ejerce presión sobre la Reserva Federal para aumentar la tasa de interés líder.

Esto aumenta la probabilidad de recesión en los próximos 20 meses y se observa que los intereses hipotecarios comenzaron a subir en ese país, afectando negativamente la compra de viviendas y las nuevas construcciones. Entonces, los efectos transitorios sobre la industria guatemalteca no serán del todo positivos en el corto plazo.

Posible efecto de transmisión

Para Enrique Lacs Palomo, director ejecutivo de la Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas (CGAB), las autoridades económicas de Estados Unidos hablan de una creciente probabilidad de recesión para 2023 o 2024, pero aclara que depende de las políticas económicas que se adopten en los siguientes meses.

En el escenario de una recesión “leve”, los principales efectos serán la pérdida de empleo, menores ventas y baja de utilidades de algunos sectores y productos en EE. UU, lo que se reflejará en las empresas guatemaltecas, en particular aquellas que tienen buena presencia en ese mercado, con exportaciones significativas en áreas como textiles y confección, y algunos productos agrícolas.

De ser así, las empresas tendrían mayor capacidad de sortear el impacto y ajustar sus condiciones financieras ante una contracción de ese mercado. Pero en el caso de repetirse un escenario extremo, como la “gran recesión del 2008”, la correlación sería mayor y muchas empresas no podrían afrontar reducciones drásticas en sus exportaciones.

A diferencia de la recesión del 2008, las empresas aún se recuperan del gran confinamiento del covid-19 y las secuelas recientes en este 2022, a pesar de que no se experimentaban niveles de inflación y de cambios en las cadenas de abastecimiento como ahora.

“Mucha preocupación”

Por el momento, el tema se aborda a profundidad en la junta directiva de la Comisión de Vestuario y Textiles (Vestex) entidad gremial adscrita a la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), ya que estos productos manufactura en plantas de Guatemala son los que más se despachan al país del norte.

Carlos Arias, presidente de Vestex, confirma que el mercado americano es el mayor cliente de esa industria “y por supuesto que nos preocupa una recesión. Hasta ahora, la industria ha mostrado una resiliencia importante, por lo que se debe aprovechar la clara tendencia hacia el nearshoring, que nos dará nuevas oportunidades, aún en un mercado que crece menos. Una de las preocupaciones son los retos logísticos, tanto por las graves ineficiencias locales, como por los altos precios de los fletes internacionales”.

 

¿Qué hacer?

En un escenario de contracción económica, las empresas deben revisar sus operaciones y reducir costos, aparte de lograr mayor eficiencia en los gastos e inversiones, pues aún tienen fresca la experiencia vivida durante la pandemia, que provocó la máxima contracción comercial y productiva conocida, y varias tomaron las medidas necesarias para continuar sus operaciones.

Otro planteamiento es ahorrar, para no perder de vista la necesidad de seguir invirtiendo en el futuro. La formación bruta de capital (inversión) cayó 18% en términos constantes en 2009 y 10% en 2020 y solo en la región de Latinoamérica y el Caribe cayó 11% en 2020. Sin embargo, esas fueron crisis económicas de inusual magnitud. La previsión es que no se ve  venir una crisis de esa envergadura, sino una recesión en línea con el promedio histórico, aproximadamente de -1%.

“La Dirección de Análisis Estratégico de la CIG señala que, en los últimos 50 años, Guatemala solo tuvo contracción económica negativa en 1985, hace casi 40 años. En cambio, el país se escapó de una recesión en 2009, por ejemplo. En 1990 y 2016, en la región se reflejó un decrecimiento anual, pero en Guatemala no. Nuestra economía se está volviendo más resiliente con el tiempo, lo cual es un factor importante a considerar”, apuntó Bosch.

Otra tesis indica que las empresas deben estar muy atentas a las necesidades cambiantes de los clientes, ya que ellos también se tienen que acomodar a los cambios en los patrones de compra.

Pero dada la proximidad geográfica de Guatemala con EE. UU., se tendrá una oportunidad de apoyar a los clientes y presentarles productos que respondan a la tendencia de moda correcta. Siempre hay oportunidades para los que producen lo que se vende, agregó Arias.

La serie de estrategias

En resumen, las acciones que deben empezar a trabajar o diseñar ante ese posible escenario futuro son:

  • Tener fondo de emergencia.
  • Ahorrar comprando inteligentemente (por mayor si se prevé que ese bien va a subir de precio).
  • Conocer el mercado financiero y aprovechar las ventanas de inversión. Invertir en activos más seguros, aparte del portafolio actual.
  • Redefinición de portafolio de productos: producir y comercializar los que tienen más demanda o más rotación y dejan una utilidad consecuente.
  • Realizar inversiones o gastos únicamente si están orientados a mejorar costos y ventas de los productos.
  • Replantear o buscar fórmulas para mantener canales de distribución abiertos.
  • Trabajar de forma colaborativa con su cadena de abastecimiento, que implica una buena comunicación con los proveedores para que todos salgan fortalecidos de la posible crisis; tener exceso de inventarios es tan malo como no tenerlos, por lo que incluir a los clientes en este diálogo y planificación colaborativa se vuelve esencial.
  • Cuidar la producción con alta calidad, ya que no es secreto que cuando el mercado baja, sube el riesgo de cancelaciones de órdenes por cualquier desviación de los requisitos del cliente.
  • Constante comunicación con los colaboradores, para que todos estén claros que un mercado a la baja pondrá retos de flexibilidad, de respuesta rápida y de calidad. Vale la pena invertir en capacitación y en polifuncionalidad. Un equipo de personas comprometido hará la diferencia para enfrentar un mercado deprimido.

Banguat: Habrá desaceleración

Al preguntarle sobre un escenario en que la economía de EE. UU., entre a una desaceleración o a una recesión, Sergio Recinos, presidente del Banco de Guatemala y Junta Monetaria (JM), respondió que está en debate en las últimas semanas y el índice para que entre en una recesión está entre 30% y 40% de probabilidad, lo que afortunadamente es  bajo.

En todo caso, se podría vislumbrar una desaceleración -ritmo de crecimiento menor- pero no una recesión y coincide con la apreciación que recientemente brindó un alto funcionario estadounidense y que fue conocido en la sesión de JM.

Aunque se ha revisado a la baja por parte de organismos internacionales, la proyección de crecimiento económico en los EE. UU., pasó de 3.2% a 2.7%, que estaría en terreno positivo. “Claro, la discusión es porque la Fed (Reserva Federal) está reaccionando tan rápido con un aumento de 0.75% en la tasa de interés, y hay quienes dicen que es una reacción muy rápida pero otros opinan que es normal, tomando en cuenta que la inflación es de 8.5%, la más alta en esa economía en los últimos 40 años. Creo que en este momento se vislumbra una desaceleración en EE. UU., pero no una recesión”, recalcó.

 


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