¿Qué hace a un país más competitivo que otro? Este informe da una explicación

Guatemala evidencia un nivel bajo de competitividad, tal como se entiende y mide el concepto en este informe; sin embargo, se ha recuperado en parte en 2021.

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Ciudad de Guatemala. Foto: Byron García
Ciudad de Guatemala. Foto: Byron García

El Instituto de Competitividad de ADEN realiza desde el año 2010 mediciones de competitividad para América Latina. A partir de estas estimaciones, se construye un ranking de competitividad, utilizando la información recopilada y sistematizada de fuentes nacionales e internacionales.

El ranking tiene por objeto conocer el posicionamiento competitivo de países latinoamericanos sobre la base de los diez aspectos considerados para evaluar competitividad-país.

El 2020 ha sido atípico en el mundo por la aparición del covid-19, que reconfiguró el mapa de actividades económicas durante los procesos de aislamiento y produjo importantes efectos recesivos en todo el mundo, con aumento del desempleo y la pobreza.

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América Latina no estuvo ajena a esta situación y todos los países experimentaron retrocesos en sus registros de actividad y empleo, panorama que solo pudo comenzar a revertirse —parcialmente— en el último trimestre del año y en forma dispar en cada país y en cada sector económico.

Asimismo, los países se vieron obligados a poner en práctica políticas expansivas de demanda —política fiscal y política monetaria—, lo que los ha llevado a agudizar sus situaciones de déficit y fiscal y deuda pública, lo que en gran medida condiciona su recuperación. Es por ello que las estimaciones para 2021 —asumiendo que cede la pandemia— dan cuenta de recuperaciones, pero que no alcanzan a revertir en general la caída de 2020.

Puede observarse que Guatemala ocupa la décimo quinta posición en el ranking, evidenciando un nivel bajo de competitividad, tal como se entiende y mide el concepto en este informe. Se ha mantenido en ese puesto desde las cuatro mediciones anteriores, a pesar de la reducción observada en su puntaje, que se ha recuperado en parte en 2021.

El país ha mostrado una leve mejora de su puntaje total desde la medición anterior, pasando de 57.6 a 58.5 puntos, sobre un máximo posible de 100 puntos.

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A lo largo de los últimos años, si bien con oscilaciones, se observa una tendencia decreciente, que ha llevado a que su actual puntaje se encuentre por debajo de los registros de 2011.

El incremento observado en 2020 y en el contexto recesivo general ocasionado por la pandemia, no implica mejoras palpables respecto del año 2020, sino que muestra que el país ha podido lidiar con la crisis de una manera algo mejor que sus vecinos y que por ello su deterioro ha sido algo menos significativo.

A fin de detectar áreas de fortaleza y de debilidad competitiva, es adecuado observar la desagregación por aspecto, poniendo atención al puntaje del país en cada uno de ellos en relación al resto de los países analizados.

El nivel competitivo de Guatemala es en general bajo en relación al resto de los países, pero a la vez es dispar cuando se lo analiza por aspecto. Es medianamente positivo lo que sucede en Expectativas de la población, Competencia en los mercados y Eficiencia en las relaciones laborales, rubros en los cuales el país se ubica cerca del promedio regional y los cuales pueden señalarse como áreas de fortaleza competitiva (aunque escasa).

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Sin embargo, en aspectos tales como Cobertura de necesidades básicas, Infraestructura, salud y Educación, la situación no es buena por lo que deben considerarse áreas de debilidad competitiva manifiesta en las cuales es necesario trabajar con intensidad hacia el futuro.

En estos sectores “débiles” el problema no es nuevo, sino que viene desde toda la década anterior.

Si bien es cierto que es imposible pensar en cambios bruscos y mejoras rápidas, es necesario comenzar a trabajar de inmediato, ya que la pandemia ha puesto de relieve en forma notable lo que sucede en ellos, en particular en el área salud.

Respecto de la evolución desagregada por aspectos que el país ha mostrado desde 2012 hasta la fecha —a fin de proveer una visión dinámica de un período amplio como son nueve años—, se han observado avances en Estabilidad económica y Salud, pero también se observan retrocesos importantes en algunas de las áreas restantes, en particular Cobertura de necesidades básicas, Educación y Acceso a la tecnología.

Al observar este balance de avances y retrocesos se puede comprender de mejor forma la apertura de la reducción de su puntaje global en los ocho años, que en 2012 era de 60,0 y en la actual estimación se ha reducido a sólo 58,5.

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Alejandro Trapé es director del Instituto de Competitividad ADEN Business School.


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