Una mirada al emprendimiento femenino en Guatemala

Hoy en día se habla mucho sobre el emprendimiento femenino, ya que el crecimiento de proyectos liderados por mujeres está impactando positivamente a la sociedad.

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La razón principal se encuentra en la evolución natural del papel que juega la mujer en la sociedad.

En el 2021, Guatemala ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en emprendimiento femenino, con un 25.5% de mujeres emprendedoras sobre el total de la población femenina entre 18 y 64 años, y según el último reporte del Monitor Global de Emprendimiento, la relación entre hombres y mujeres guatemaltecos emprendiendo es de 0.8, es decir, por cada cinco hombres con emprendimiento propio, cuatro mujeres están liderando un emprendimiento también.

Sin embargo, cuando hablamos de emprendimiento femenino, no podemos dejar de lado la equidad de género, ya que es un eje fundamental en las actividades a nivel social, cultural y económico.

Los retos a los que se enfrentan las mujeres emprendedoras son básicamente los mismos a los que se enfrentan los hombres, y es un hecho que no se cuestiona en gran medida. Los avances que se realizan en el país para la igualdad de género se han encargado de que, al menos por escrito, cualquier emprendedor cuente con las mismas oportunidades.

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Sin embargo, el gran obstáculo que una emprendedora enfrenta es que la tomen en serio al 100% en temas de crecimiento y tiempo. Muchas empresas exitosas, emprendidas por mujeres, que se conocen el día de hoy se iniciaron, literalmente, en la cocina de su soñadora.

Para las mujeres emprendedoras hoy pueden contar con más apoyos que nunca para desarrollar y profesionalizar sus proyectos a través de programas gubernamentales, apoyos de organizaciones dedicadas al empoderamiento de la mujer, así como numerosas redes de emprendimiento femenino que se encuentran integradas al ecosistema emprendedor de Guatemala.

Wonder Woman Guatemala es una de esas organizaciones y se ha observado un enorme cambio, no solo en actitud sino en la visión de cada una de las emprendedoras que son parte de esta organización, ya que algo que nos caracteriza como emprendedoras es el comportamiento visionario y receptivo a los cambios en el mercado.

Durante el 2020, a causa de la pandemia surgieron más emprendimientos debido a la motivación y la necesidad de seguir subsistiendo en época de crisis. Pero una buena parte de la evolución de este número está en la innovación y creatividad que las emprendedoras les añadieron a estos nuevos proyectos.

Ambas características son propias de las emprendedoras guatemaltecas, ya que ven más allá de la necesidad de sus clientes, ya que quieren aportar ese valor agregado que tanto se busca hoy en día.

Así lo dijo:

“Cuando una mujer lidera un negocio propio, impacta de cuatro a seis personas alrededor de ella”.

Formar parte de una comunidad les brinda una red de apoyo donde además de encontrar motivación, formación y conocimiento, pueden conocer otras experiencias similares con éxitos y fracasos de los que aprender para evitar cometer los errores comunes.

Estos contextos, también favorecen al crecimiento de su proyecto gracias a la generación de alianzas con otras emprendedoras con quienes se pueden sumar esfuerzos y acceder a diversos recursos.

Muchas de las mujeres emprendedoras con las que he trabajado, están triunfando el día de hoy en nuestro país gracias a estas redes colaborativas para construir sus experiencias de éxito, y muchas de las que ahora mismo están ideando y soñando lo están haciendo desde estos ecosistemas de emprendimiento.

Numerosos estudios evidencian que los emprendimientos liderados por mujeres tienen una relación directa con la creación de valor y sostenibilidad.

El emprendimiento femenino es un buen negocio para el crecimiento económico de Guatemala, está establecido que cuando un hombre emprende, impacta de 1 a 2 personas en su hogar. Pero cuando una mujer lidera un emprendimiento, impacta de 4 a 6 personas alrededor de ella.

Está claro que los avances son notorios, pero se debe hacer un llamado a las instituciones, organizaciones y a todos los actores del ecosistema para que la representación femenina en políticas públicas, propuestas y participación aumente, la importancia de este tema trasciende a la actividad productiva y se podrá ver reflejado en una sociedad más sana, más inclusiva, más empoderada donde las mujeres puedan realizarse profesional y económicamente.

Autora:
Andrea Cabrera
Directora de la organización de Emprendimiento femenino Wonder Woman Guatemala.

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