La trata de personas: una pesadilla de la que hay que despertar

Es una devastadora realidad que convierte en víctimas a millones de personas. Para comprender la magnitud de este delito se recurre a cifras, pero no se debe olvidar que detrás de cada número hay una vida.

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Los menores son los más vulnerables de ser víctimas de los delitos relacionados a la trata de personas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Los menores son los más vulnerables de ser víctimas de los delitos relacionados a la trata de personas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Adriana (nombre ficticio), una joven sudamericana, buscaba mejores oportunidades laborales, cuando una amiga la contactó con un empresario extranjero y así empezó la historia que ella consideró la oportunidad de su vida: trabajaría en el exterior, contratada con unas condiciones envidiables. Viajó y luego de unos días supo por qué todo parecía ser tan bueno: era mentira. Ya en Guatemala, fue víctima de explotación laboral. La joven, una profesional universitaria, “trabajó” como mesera durante meses hasta que logró escapar y pedir ayuda.

Historias como la de Adriana se repiten una y otra vez, y evidencian cómo cualquier persona está en riesgo. Por ello, estados, organizaciones y ciudadanía se alían para salvar vidas y perseguir a las redes criminales transnacionales que operan en diferentes países. Como delito que precede al lavado de dinero es fundamental detener la trata trabajando en forma multisectorial y regional, con el fin de combatir la estructura de su economía delictiva. La participación ciudadana es fundamental para lograr la meta.

A solas con el delito

Una de las situaciones más desoladoras que existen es ser víctima de trata. El daño es tan profundo que resulta incomprensible cómo un ser humano puede abusar de otro a ese nivel.

“Este delito genera una impresionante ganancia de US$150 mil millones al año. A nivel mundial, la trata es el tercer negocio ilícito más lucrativo después del tráfico de drogas y de armas. Y muchas veces son las mismas estructuras criminales las que están detrás, relacionadas con otras estructuras globales, regionales y nacionales de blanqueo de capitales. Para estas estructuras, las personas son un comoditie que debe producir utilidades”, afirmó Alejo Campos, director regional de Crime Stoppers.

De acuerdo con Justo Solórzano, especialista en Protección Infantil de Unicef en Guatemala, solo con las ganancias de este delito en el país “podemos duplicar la inversión del presupuesto nacional en materia de educación”. Y aunque las cifras impactan, la afirmación de Ericka Aguirre, asesora legal de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), es cierta: “No podemos cuantificar lo que vale una vida”.

El protocolo de Palermo, que es el instrumento internacional para prevenir, reprimir y sancionar este delito, define la trata de personas como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.

En la práctica, esta modalidad adopta diferentes formas. Las más detectadas en Guatemala y en Latinoamérica son la explotación sexual y la económica.

El cómplice perfecto

Lo más inverosímil es que todos los días cualquier ciudadano puede cruzarse con víctimas o victimarios de este delito y no saberlo, o que algunos prejuicios impidan identificar a la víctima y considerarla como culpable.

“La población no sabe, no identifica o no reconoce fácilmente este delito como sí lo hace con otros; por ejemplo, el de la violencia contra la mujer. Por esta razón, nuestro mayor enfoque es primero sensibilizar a la población en el tema de trata y promover su conocimiento al respecto”, expresa Sandy Recinos, secretaria contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas.

Un ejemplo clásico es creer que una mujer que se prostituye es porque así lo quiere. El abuso que está a la vista desaparece con el prejuicio y la víctima se convierte en culpable frente a los ojos de alguien que podría prestar ayuda y denunciar.

Jóvenes, más vulnerables

Uno de los datos más preocupantes es el porcentaje de niños, niñas y adolescentes (NNA) víctimas de trata. De acuerdo con el Global Report on Trafficking in Persons 2018 de Unodc, del total de víctimas identificadas en Centroamérica el 55 por ciento son niñas y el 11 por ciento, niños, y un 87 por ciento del total fue explotado sexualmente.

Recinos expone que estas tendencias regionales se replican en Guatemala. La Secretaría contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET) reportó que en 2019, en los albergues estatales y privados se atendió a 214 víctimas. De estas, el 89.7 por ciento fueron NNA.

Pero, ¿por qué los niños y adolescentes son captados más fácilmente?

Solórzano lo explica: “Esto se relaciona con las carencias. Hay carencias económicas, afectivas, desigualdades de género, discriminación y falta de oportunidades. La trata aprovecha todas ellas para captar a través de engaños, promesas falsas y estafas”.

 

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Un ejemplo de estas carencias es que solo tres de 10 adolescentes tienen acceso a la educación secundaria, por lo que hay muchísimos jóvenes en busca de oportunidades económicas.

A lo anterior se suma que la confianza de los adolescentes en las redes sociales y en los adultos de su comunidad es muy alta. Solórzano manifiesta que esto provoca que “no tengan mecanismos de defensa ante un ataque, un engaño, un fraude, una promesa falsa; es muy fácil para el tratante captar a través de un WhatsApp, por Facebook, una llamada telefónica, un cartelito”.

Los registros de Unicef en Guatemala indican que hay mil 410 casos de trata de NNA denunciados de 2010 a 2020. “Este dato es alto, pero tenemos que considerar que la trata es un delito que se denuncia muy poco. La estimación científica es que por cada delito denunciado hay cinco que no se denuncian. En el caso de la trata la cifra debería aumentar, porque la víctima normalmente no tiene la capacidad de denunciar”, explica Solórzano.

De hecho, las estimaciones de Unodc son que por cada víctima rescatada, 30 más son explotadas de forma clandestina y se encuentran ocultas.

La denuncia salva vidas

El nulo acceso a medios de denuncia hace que para las víctimas sea casi imposible hacerlo. La situación empeora si es un NNA, que se encuentra en una posición aún más vulnerable. Y es aquí donde la ciudadanía juega un papel clave. Una denuncia anónima sobre una posible situación de trata puede salvar vidas.

La posición de poder que los tratantes ejercen hacia sus víctimas, e incluso hacia una comunidad, puede convertirse en un obstáculo para denunciar. Muchas veces los tratantes resultan ser los vecinos más amables y simpáticos de la colonia, la persona correcta de la cual nunca sospecharíamos. Por tal razón, existe la plataforma de denuncia www.tupista.gt que garantiza el anonimato y asegura y resguarda la información.

A través de un formulario especializado es posible denunciar cualquier modalidad de trata contemplada en la ley específica. El objetivo es recopilar información de calidad que sirva como un soporte de peso para las investigaciones que realizan unidades especializadas de la Policía Nacional Civil (PNC) junto con el Ministerio Público. Todas las denuncias se trasladan de forma inmediata y directa. Ni Crime Stoppers ni la Policía ni nadie pueden conocer la identidad de quien denuncia.

El formulario solicita datos claves del tratante, sus métodos de atracción y de la situación de la víctima. Incluso pueden señalarse los perfiles en redes sociales desde los cuales los tratantes atraen a las víctimas, y adjuntar fotografías o videos.

El subinspector Leonardo Salanic, de la División Especializada en Investigación Criminal de la PNC, afirma que aunque hay denunciantes que se identifican plenamente, las denuncias anónimas garantizan una protección absoluta de su identidad.

Unidos somos más fuertes

Aguirre destaca la importancia de las alianzas en la prevención y combate de la trata: “Hay que crear conciencia de que esto sí existe aquí y en cualquier parte del mundo. Creemos en la concienciación a través de diferentes actores”.

En países como Guatemala, El Salvador y Panamá los socio-conductores de Uber han sido capacitados por Unodc, SVET y Crime Stoppers para detectar señales de alerta de trata de personas y denunciar.

Desde la aplicación se puede acceder a información sobre cómo identificar a víctimas y cómo denunciar de forma anónima a través de www.tupista.gt

El sector turístico también se ha integrado a los entrenamientos estratégicos promovidos en conjunto por SVET, Unodc, Sin Trata (México), Airline Ambassadors International y Crime Stoppers.

Recinos comparte que “la campaña Corazón Azul ha permitido llegar a hoteles y restaurantes en regiones con mayores índices de turismo, porque la trata aumenta en estos lugares. Hemos llegado a comprometer a la iniciativa privada y ellos suman a sus colaboradores”.

Además, puntualiza Campos, “una acción efectiva contra las estructuras transnacionales de la trata de personas debe abordarse desde la perspectiva del análisis e investigación de los flujos financieros ilícitos. Seguir el dinero de las estructuras con el fin de debilitar su economía criminal. Para ello, el trabajo coordinado con las unidades de inteligencia financiera, las fiscalías especializadas en blanqueo de capitales y el sistema financiero es fundamental”.

No obstante, también resulta vital que todos los ciudadanos sean los ojos de las autoridades, multiplicadores de información y denunciantes. Solo así se podrá combatir con efectividad la esclavitud moderna.

Crime Stoppers es una organización global que promueve la

denuncia anónima.

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