Remembranzas

Remembranza: Danilo Aguilar Molliner

Siempre sonriente, el músico y compositor Danilo Aguilar daba clases de teclado y guitarra: actuaba en el radioteatro de TGW, fue jurado del certamen La Academia Guatemala y solía cantar en varias comunidades católicas.

Todo ese talento lo compartía con sus grandes amores: su esposa, Thelma Ajquejay, su Princess, como solía decirle, y su hijo, José Andrés, a quien cariñosamente llamaba Chapurrio.

“Danilo y yo nos conocimos en el 2000, en la Escuela de Ciencias de la Comunicación. Me atrajo su forma de ser tan caballerosa y educada; cargaba siempre su guitarra y me cantaba” cuenta Thelma.

También formaba parte del Consejo Pastoral de la iglesia San José Obrero y pertenecía al Ministerio de Alabanza de Alberto Raxón.

“Fue un maravilloso ser humano”, asegura Byron Valdizón, director de Radio Estrella, donde Aguilar solía grabar algunos anuncios, ya que era publicista.

“En Moralejas le tendremos siempre como parte nuestra en la película Vé qué vivos, donde aparece junto a su inseparable amiga, la guitarra” dice el actor Sammy Morales.

El mayor gran encanto de Danilo, a decir de su esposa, era su devota dedicación como padre.

Cuando en el 2008 nació su hijo tuvo algunos problemas de salud, por lo cual él pasaba noches en vela afuera del hospital del IGGS. A veces le permitían entrar y él lo arrullaba al oído. “Nunca hemos visto a un padre que le cante a su bebé como él”, afirmaban las enfermeras.

Al tener 2 años empezó a enseñarle a tocar el teclado y le refería siempre: “Vas a ser más grande que yo y pisarás los escenarios que yo aún no he tocado”.

Aunque trabajaba hasta tarde, Danilo siempre iba a dejar a su esposa a las 5 de la mañana. “Yo le decía, a veces, mejor quédate durmiendo, yo me puedo ir en bus, pero no, siempre me repetía: “¡Qué va ser de mí y de José Andrés si a ti te pasa algo!”, comparte Thelma.

Todos los días asistía a misa de las 7 de la mañana y estaba atento a servir y apoyar a cualquier persona en necesidad.

“Fue el ángel que Dios utilizó para ayudarme a vencer mis miedos. Él me recordó siempre la promesa de Filipenses 4:13. Durante el tiempo que compartí con él, me dejó una enseñanza de toda una vida. Como artista, mis respetos; como persona, mi admiración; como católico, un ejemplo de cristiano. Sus palabras solían ser: Para Dios, le mejor. Lo extrañaremos”, indica Susy Pérez, una ex alumna.

La noche del 18 de marzo, Danilo estaba en la 9a. avenida y 14 calle, donde iba a participar en la obra de teatro Ni AM ni FM -Ni antes del matrimonio, ni fuera del matrimonio-, que buscaba impulsar valores como la castidad, la fidelidad, el amor y que era, además, una declaración contra el aborto.

Esa noche, delincuentes le robaron su vehículo y le acertaron varios balazos en el pecho y el abdomen. Fue necesario practicarle tres operaciones en los pulmones y en el estómago. Necesitaba una cuarta cirugía, pero sus signos vitales eran débiles. Siguiió luchando, pero finalmente falleció el 11 de mayo último.

“Fue un amigo que ayudaba a los demás desinteresadamente; un amigo que creía que Guatemala podía ser diferente y que podía generar cambios; un amigo, que teniendo el gran talento que tenía, seguía siendo sencillo y jovial”, finaliza, con cariño, Erasmo Morales.

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