Revista D

Escritor mordaz

Incisivo, mordaz, sin pelos en la lengua. El escritor uruguayo Eduardo Hugues Galeano se mantiene fiel al estilo que le ha dado preeminencia como un "monstruo sagrado" de la literatura latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX y, a la vez, un ícono de la izquierda en la región.

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En Galeano conviven el periodismo, el ensayo y la narrativa, pero será sobre todo reconocido, según los críticos, como un cronista certero y valiente que recuerda el pasado para analizar el futuro que se deja.

De trato cordial y perpetuo buen humor, que refleja con sus inquietos ojos azules, cree que el mejor de sus días “es aquel que debe todavía estar por venir”.

Eduardo Galeano nació en Montevideo, el 3 de septiembre de 1940, así que recién acaba de cumplir 73 años y sigue escribiendo. Su reciente propuesta, Los hijos de los días, vio la luz en enero de este año.

Pero antes de dedicarse por completo a la literatura, Galeano fue dibujante; vendió su primera caricatura al semanario El Sol, del Partido Socialista, a los 14 años. Poco más de una década y media después publicó Las Venas Abiertas de América Latina, que se convirtió en un hito para el pensamiento de izquierda en la región y que ha sido traducida a 18 idiomas.

También son famosos sus libros: Vagamundo, La canción de nosotros (Premio Casa de las Américas), Días y noches de amor y de guerra, Las palabras andantes y El fútbol a sol y sombra.

Una de sus grandes cualidades es que vive en el asombro permanente; esa actitud es la que   le permite tener la escritura atenta y, a cualquier hora y en cualquier espacio, para reflexionar y escribir sobre el ahora y sus consecuencias.

Al exilio

Su militancia en los partidos de izquierda lo llevó en 1973 al exilio, primero en Argentina y luego en España. Regresó a su ciudad en 1985, con la vuelta de la democracia, dijo en aquella ocasión. Posteriormente fundó y dirigió su propia editorial —El Chanchito—. Hoy, colabora con diferentes publicaciones internacionales y sigue defendiendo las causas que han marcado su vida y obra.

“De la unidad latinoamericana se habla sin cesar, pero poco se ha hecho en una dirección concreta”, critica.

Así las cosas, una de las formas de buscar una América Latina más unida y, también, un mundo más justo, es cambiar esa jerarquía. “La cultura es la base en países que fueron entrenados para el divorcio”, ha comentado en más de una vez.

Con la misma, o quizás más pasión de que habla de política y economía, Galeano se vuelca al futbol. Su obra sabe también a crónicas del balompié. El entusiasmo por ese deporte resultó en un libro El fútbol a sol y sombra, publicado en 1995.

“Yo siempre digo que los libros me escriben y todos piensan que es un chiste, pero no lo es, es de verdad. Ellos me escriben, me van dictando lo que quieren ser. Todas las historias las he ido escribiendo sin saber muy bien dónde me iban a llevar, qué era lo que querían ser, y cuando consiguieron hablarme y me dijeron ‘queremos ser una historia universal’ casi me desmayo”, refiere respecto de  su pasión por las letras.

De acuerdo con la biografía de Eduardo Galeano disponible en el sitio electrónico escritores.org, en febrero del 2007 superó una operación de cáncer de pulmón y a raíz de tal evento “vive con más intensidad y menos dependencias”.

 

Fuentes: EFE, El Mundo, Escritores. Org