Revista D

Las futuras estrellas del deporte guatemalteco

Jóvenes talentos se preparan para convertirse en la próxima generación de medallistas.

Ronald Ramírez ha logrado un alto  desempeño en el decatlón. (Foto Prensa Libre:Edwin Bercián)

Ronald Ramírez ha logrado un alto desempeño en el decatlón. (Foto Prensa Libre:Edwin Bercián)

Cuando Ana Sofía Gómez recibió la medalla de oro, el 1 de septiembre recién pasado, como ganadora de la especialidad en viga de equilibrio en el torneo Panamericano celebrado en Canadá, el corazón de millones de guatemaltecos se hinchó de orgullo.

Detrás de los pasos de Gómez, un grupo de 12 pequeñas trabaja con rigor largas horas diarias para llegar a ser parte del futuro equipo de gimnasia artística.

El decatlonista de 18 años Ronald Ramírez, oriundo de Izabal, también tiene el sueño de convertirse en medallista olímpico. Él se entrena a diario desde las 6 horas, en el Estadio Nacional Mateo Flores.

Estos atletas forman parte de los 364 del Programa de Retención de Talentos, en el que participan 37 de las 46 federaciones de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) y cuentan con el apoyo del Comité Olímpico Guatemalteco (COG), con el objetivo de participar en los siguientes ciclos olímpicos y competencias propias de sus disciplinas. En ellos están depositadas las esperanzas del país para obtener más medallas.

Promesas

En la actualidad son tres los deportes olímpicos a los que el COG les ha incrementado el presupuesto, gracias a los triunfos recientes, por lo que los expertos opinan que en estas disciplinas se podrían obtener grandes triunfos.

En primer lugar se encuentra el Tiro deportivo, y el nombre que más suena es el de Wilmar Madrid. En el segundo puesto está la gimnasia, que cuenta con tres grupos, y en el tercero, el atletismo, en el que Ramírez tiene todas las de ganar.

Tiro

Concentración y voluntad son dos cualidades que han sido determinantes para los certeros disparos con pistola de aire a 10 metros del zacapaneco Wilmar Madrid, de 17 años.

La afición por este deporte nació hace tres años y medio, gracias a su hermana, cuando un día se le ocurrió preguntarle si podía acompañarla al polígono.

Al principio escogió el rifle de viento, pero tuvo que abandonarlo por carecer de condición física. Optó por la pistola de aire, sin imaginarse el gran potencial que tendría.

Ahora dedica tres horas diarias a esta práctica, algunas veces en Zacapa, donde estudia; y otras en el polígono de Ciudad San Cristóbal, zona 8 de Mixco. “Solo pienso en seguir entrenando, mejorar y lograr algo más en el futuro”, comenta Madrid.

Gimnasia

El entrenamiento para estas 12 jovencitas empieza a las 7 horas. Enfundadas en leotardos verdes, trabajan todos los días ante la mirada atenta de Karla Bonilla, su preparadora.

Estas deportistas pertenecen a la llamada segunda línea de atletas —niñas de entre 11 a 14 años— que reciben entrenamiento de alto rendimiento, seis horas y media diarias, divididas en dos jornadas, de 7 a 10 y de 16 a 19.30 horas.

En primera línea se encuentran la laureada Sofía Gómez y Katherine Godínez, 15 años, quien recientemente participó en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Nanjing, China.

Dieciocho niñas de entre 6 y 8 años forman parte del grupo de la tercera línea de trabajo. Juan Pablo Monterroso, director técnico de la Federación de Gimnasia, explica que los distintos grupos responden a un diseño de pirámide de acuerdo con las evaluaciones a las que se someten las niñas. Con el mismo parámetro se mide al equipo masculino, formado por cuatro jóvenes en primera línea y siete más en la segunda, llamado también grupo de reserva.

Ellos han sido seleccionados después de evaluaciones físicas tales como edad, peso, talla y somatotipo (psicología constitucional). De la misma forma valoran la valentía, la hiperactividad, la disciplina y la perseverancia.

Las posibilidades de descollar en esta disciplina dependen de una serie de variables internas y externas, por lo que resulta difícil apostarle a un nombre, afirma Monterroso.

Una de las más difíciles, como en cualquier deporte, es la disposición de los padres a sacrificarse en el trajín de llevar y traer a sus hijos a los entrenamientos, dos veces diarias, a lo largo de mil 300 horas al año, además de la rutina escolar.

Además, son pocos los colegios que ofrecen un horario de clases flexible para un deportista de alto rendimiento. Monterroso indica que conoce solo cuatro: Julio Verne, Valle Verde, Sagrado Corazón y Guatemalteco Bilingüe.

Bonilla resalta que la disciplina a la que se someten estas pequeñas es impresionante. Algunas, incluso, son abanderadas en su grado.

Desde hace dos años, una de las respuestas a este dilema es ofrecer a los atletas de alto rendimiento albergues con posibilidad de estudio, dentro de la misma Federación, con el objetivo de mejorar su entrenamiento, sin distractores, un método empleado durante años en muchos países de Europa, Asia y América. Este factor les permite ser más competitivos. Pero en el país, quienes atienden este programa son pocos.

“El problema para nuestras naciones en vías de desarrollo es lograr que una niña que empezó a los 8 años llegue a los 16, lista para competir en unas olimpiadas. Son ocho años de trajín, y en el camino se quedan muchas: lesiones, padres no dispuestos o cambian sus expectativas cuando entran a la adolescencia”, explica Monterroso.

Alcanzado este nivel, incluso no todas tienen posibilidades a la hora de integrar el equipo olímpico. “Las reglas de participación son solo cinco atletas, y una de reserva. Así que escoges a las mejores“, explica el entrenador rumano Adrián Boboc.

Atletismo

Es uno de los deportes favoritos para continuar sumando medallas, pues una de sus ventajas es que su práctica es individual. Ramírez lucha por alcanzar el sueño de participar en los próximos juegos olímpicos de Río 2016. En la actualidad posee el récord nacional juvenil de salto alto, con 2.03 metros. Una de sus primeras metas es superar la vieja marca de salto alto de 2.10 metros del gran Teodoro Palacios Flores, imbatible desde 1960.

Se entrena en el Estadio Nacional Mateo Flores en dos jornadas, que suman cinco horas y media diarias, de lunes a sábado. La primera empieza a las 6 horas, y la segunda, a las 16. Su especialidad es el decatlón —10 disciplinas—, en el cual sabe que es difícil alcanzar marcas, pero no imposible.

Su entrenador, el salvadoreño Ernesto Selva, compara el desarrollo del atletismo con las etapas de una obra literaria. “Queremos saltarnos etapas fundamentales”, al referirse a que un atleta de élite es resultado de un largo proceso de enseñanza con una serie de etapas.

“En marcha ya se logró escribir historias de éxito, pero en velocidad todavía estamos aprendiendo el abecedario”, dice.

Una de las mayores dificultades es la mala formación técnica del equipo que dirige. “Aprendieron posturas incorrectas, lo cual implica retroceder”, resalta Selva.

A los factores de éxito en esta disciplina se suman características físicas, volitivas y el roce internacional del atleta, indica Selva, quien además de Ramírez cuenta con un equipo de 28 jóvenes, de los cuales, observa potencial en unos 16.

Para Nilton Noriega, subgerente técnico de la Federación Nacional de Atletismo, este es el deporte que más glorias le ha dado al país.

Limitantes

A decir de Selva y Noriega, Guatemala es un semillero de corredores, pero lamentablemente muchos de ellos se quedan en el camino. Para Noriega hace falta fortalecer el sistema escolar. Otra limitante la atribuye a la falta de preparadores de alto nivel deportivo. “Hay entrenadores del nivel uno al cinco. Aquí, la mayoría son del uno y dos, por lo que sus capacidades se quedan cortas”, explica. Y por último, el factor cultural. “La mayor deserción ocurre a los 19 años, cuando la familia les exige un aporte económico. Si este joven aún no ha dado grandes resultados, es casi seguro que se pierda la inversión. Paradójicamente, señala, es esta edad cuando comienzan los grandes resultados”.

Hambre de medallas

En natación destaca Luis Carlos Martínez, quien se entrena en Florida, Estados Unidos, y posee el récord nacional en 100 metros mariposa; Valerie Gruest Slowing, de 15 años, recientemente impuso nuevos récords nacionales en 400 y 800 metros libre.

Además, dos jóvenes obtuvieron medalla de bronce en los recientes Juegos Olímpicos de la Juventud. La jinete Stephanie Brand, quien ganó con el equipo Norteamericano en salto por equipos; y en tiro, el zacapaneco Madrid, en equipos mixtos, en la especialidad de pistola de aire a 10 metros.

También hay promesas en bádminton como Rubén Alonso Castellanos, de 17, campeón juvenil nacional y Michelle Barrios, de 12; número uno a nivel nacional en la categoría sub-13; como muchos otros en las demás disciplinas olímpicas, cuyo esfuerzo personal y familiar queda detrás del telón.

Meritocracia

Este año, las autoridades deportivas están dispuestas a afinar sus métodos para asignar recursos a cada federación, de acuerdo con los méritos obtenidos. Es decir, más medallas significarán mejores asignaciones para las 46 federaciones y asociaciones de la CDAG.

Mayda Paiz, directora de Comunicación de esta institución, explica que en la actualidad las federaciones deben enfocarse en sus deportistas de la primera, segunda y tercera líneas “quienes deberán de esta listos para remplazar a los que se retiren“.

Gerardo Aguirre, presidente del COG, detalla que las 37 disciplinas deportivas que reciben apoyo, actualmente trabajan en base a un programa de gestión por resultados. Este cuenta con una tabla de 12 celdas que mide logros en competencias internacionales y potenciales resultados, tanto de atletas como de entrenadores, en donde, dependiendo de la ubicación, se recibe una asignación presupuestaria superior. Este rubro asciende a Q26 millones.

La medición la definen las cuatro competencias que conforman el ciclo olímpico, que son: Juegos Centroamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos.

Retención de talentos

Para sostener el Programa de Retención de Talentos, antes llamado Becas, el COG maneja Q15 millones anuales, indica Aguirre. Asimismo disponen de Q10 millones para el pago de 83 entrenadores nacionales e internacionales de alto nivel.

Para Aguirre, el reto de la dirigencia deportiva es administrar los recursos de la mejor manera, para generar buenos resultados. Parte de este esfuerzo es desarrollar procesos con mayor transparencia, como la tabla de evaluación citada. “Todo es producto de una estrategia enfocada en mejoras al sistema”, afirma.

Apostarle al deporte de alto nivel tiene la capacidad de inspirar a la sociedad, unirla y ser un referente, asegura su dirigente. Aunque considera que este todavía no es una prioridad de país.

María José Paiz, gerente de Fundación Amigos del Deporte, considera que se necesitan más fondos para crear una cultura deportiva, y no solo apoyar a los deportistas de élite, sino a los que vienen detrás.

De momento, una delegación de 550 personas, de las cuales, 400 son atletas, se preparan para los XXII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, que se llevarán a cabo en Veracruz, México, en noviembre próximo.

ESCRITO POR: