El procedimiento es tan exitoso que desde hace 10 años combina su profesión de ingeniero agrónomo con la de terapeuta alternativo, como él se autodenomina. En su consultorio “Sanar es amar”, hay una lista de más de cien personas que esperan ser atendidos en seis o nueve meses.
El espacio se ha ampliado y ahora cuenta con un equipo de cuatro terapeutas donde se imparten talleres y conversatorios. Además, tiene un programa de radio quincenal, y eventualmente, brinda ayuda a distancia.
Usted cuenta que a partir de un fracaso sentimental transformó su vida. ¿Cómo lo logró?
Una crisis nos puede servir para crecer y ser mejores, pero también hundirnos. Quien hace la diferencia es uno mismo, de la mano de Dios. Mi primer matrimonio duró cinco años. Llevaba mi vida con relativo éxito en muchas áreas. Me iba bien en mis estudios, en mi profesión, gané becas y reconocimientos desde muy joven.
Sin embargo, empezaron a surgir problemas en mi matrimonio que no pude entender. Ambos, con una historia no resuelta empezamos a tener una vida complicada. Más que todo agresiones verbales y períodos de silencio. A partir de allí comencé un proceso de recuperación personal con la ayuda de dos preguntas: ¿Por qué repetir la historia de mis padres? ¿Por qué llegué al mismo fracaso?
¿Por qué se repitió la historia?
Conscientemente, estaba dispuesto a ser diferente, pero no pude. Empecé un proceso de oración y ayuno, donde pedía a Dios que me ayudara a entender qué había hecho mal. No logré rescatar mi matrimonio, no era solo yo el culpable; pero hice un alto en mi vida y me dediqué de lleno a analizar lo sucedido y cómo podía mejorarlo. Fue así que comprendí el rol del inconsciente.
¿Qué lo llevó a este análisis?
Tuve un momento especial, solo sucedió una vez. Una visión donde Dios me llevó a mi niñez y me hizo ver que en cada momento duro Él había estado a mi lado. Lloré mucho pero salí muy refrescado. Empecé a hacer este ejercicio en forma intencional. Esa es la base de la práctica que realizo.
¿Su terapia de sanación consiste en reinterpretar las heridas del pasado a través de la visualización?
No le llamo terapia porque no soy psicólogo. Llevo a cabo un acompañamiento personal basado en mi propia experiencia. Lo mismo que aprendí lo comparto. Esto empezó en forma natural, sanando mi depresión, tanto que los primeros años lo hice gratuitamente; era mi anhelo compartir lo que hacía. Fue creciendo hasta que tuve que decidir qué hacer.
¿En qué etapa sucedió esto?
Seis años después, en el 2011, ya no me daba abasto. Tenía gente todo el tiempo y pensé o paro esto o cobro.
¿De dónde parte este método?
De mis vivencias en la India donde descubrí que el inconsciente gobierna el 90 por ciento de nuestra vida. Es simplemente dejar que muestre cualquier recuerdo. Lo fundamental es que esa experiencia la vamos a revivir de la mano de Dios.
¿Por qué es tan poderoso el inconsciente?
Es la parte —cerebro límbico— que guarda todos los recuerdos de nuestra vida, desde el vientre materno hasta hoy. Al final, dirige en forma silenciosa nuestros pensamientos, comportamientos y la forma de ver el mundo.
Sigmund Freud decía que a los 7 años el ser humano está totalmente hecho. Se forma el carácter y la forma de pensar. Es el modelo emocional de la persona. Sin darnos cuenta, el inconsciente elige el tipo de pareja que escogemos, por ejemplo.
Hay quienes consideran que las teorías de Freud están superadas.
Ciertamente, pero muchos principios están vigentes, por algo es el padre del psicoanálisis.
¿Cómo opera el lado consciente en la terapia?
Es muy importante. Lo comparo con un elefante y su domador. Si es por estrategia, puede entrenarlo y llevarlo hacia la dirección que él quiere. Nuestro 10 por ciento consciente tiene esa misma función, hacer que el inconsciente se dirija a una forma positiva de vivir. Pero hay que respetar el poder del elefante. Si no trabajamos con ese 90 por ciento, aunque queramos cambiar, no nos deja.
Parte de la terapia consiste en respetar la fuerza del inconsciente y empezar a cambiarlo en forma positiva.
La primera base es encontrar a Dios y perdonar. La segunda base de mi terapia es la reconciliación con nuestros padres. Allí se encierra nuestro propio origen. Queramos o no, somos mitad de cada uno de ellos. Si no perdona a su madre o padre, se está peleando con una parte importante de uno mismo. Nadie puede amarse si no ama a sus padres.
Entonces asume que todos tuvimos problemas con nuestros padres.
Todos proyectamos en nuestros hijos nuestro niño interior. Este muchas veces está herido y replicamos las heridas que llevamos adentro.
El padre que abandona fue un niño abandonado en su momento. El que pega fue un niño golpeado. Y eso lo arrastramos de generación en generación. Todos tenemos heridas con nuestros padres y es muy importante que las sanemos. Por eso el hecho de visitarlos, servirlos, hon-rarlos nos da sanación en el inconsciente.
El tercer aspecto es la modificación de mi inconsciente hacia el lugar donde quiero estar. Una persona me dice: “tengo dos años de no tener trabajo”. Esto se relaciona con las heridas de limitación sufridas y eso dirige su vida actual.
¿Cuáles son los principales temas que aborda en sus talleres?
He trabajado 30 temas distintos. Los principales son padres, finanzas, salud y pareja. Una vida equilibrada parte de lo que llamo las siete excelencias: espiritualidad profunda, sanación emocional, salud física, prosperidad económica, vida de pareja armónica, relación con los hijos y con las demás personas.
El manejo de las finanzas personales es uno de los temas. ¿Cómo lo aborda?
Parto de que nadie quiere tener problemas económicos, todos queremos estabilidad, ¿por qué no la tenemos? allí es donde el inconsciente actúa. Sanando en esta área, vamos a tomar mejores decisiones financieras.
Apreciando lo que tuvimos, empezando a sentir la prosperidad en nuestra vida, lo multiplicamos. Si no sanamos esas heridas, tarde o temprano lo instintivo se impone.
¿Con cuál de las profesiones se siente más cómodo?
Me va bien en las dos. Tengo 20 años de experiencia como ingeniero agrónomo, imparto consultorías en organizaciones internacionales y actualmente llevo tres proyectos en Chajul, Quiché. Un programa de microcréditos, que comenzó en el 2007 con 20 mujeres; y ahora son mil 350. El otro es de café orgánico empleando microorganismos benéficos con tecnología japonesa. El tercero es de soberanía alimentaria, para que los niños consuman más proteína.
En Chajul, la desnutrición infantil es del 80 por ciento. Falta proteína y se impulsó un sistema de gallinas ponedoras con el Ministerio de Agricultura. Queremos abundancia de aves para que los niños puedan comer un huevo diario, y dos las mujeres embarazadas.
A partir del próximo año dedicaré una semana a la asesoría rural en Chajul y tres como terapeuta alternativo. Las dos me encantan, en las dos veo cambios. Me considero un transformador de vidas. En la sanación emocional transformo corazones, en el otro lado, comunidades y realidades.
Perfil
Ingeniero agrónomo egresado de la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano, Honduras (1993).
Maestría en Desarrollo Rural y Agricultura Internacional, Universidad de Cornell, Estados Unidos (1999).
Fundador de Sanar es amar, clínica de sanación emocional (2005).
Ha diseñado e impartido más de 70 talleres y más de cien programas de radio.
Asesor metodológico de la Asociación Chajulense de Mujeres Unidas por la Vida, desde el 2007.
Asesor de The Coffee Trust, fundación estadounidense que apoya comunidades productoras de café, desde el 2013.