Revista D

Rebeca Lane lleva el arte en sus venas

Busca la libre expresión a través de sus líricas.

Por POR ISABEL DÍAZ SABÁN

<p>Rebeca Lane prepara su próxima producción discográfica.</p>
Rebeca Lane prepara su próxima producción discográfica.

Rebeca Eunice Vargas Tamayac, su nombre de pila, creció en una familia en la que se aprecia la música y la poesía como medio de expresión. Cuando llegó el momento, se decidió por estudiar Sociología, y gracias a su participación en causas sociales estuvo en contacto directo con la cultura hip hop.

Se inició escribiendo poesía y luego practicando spoken word —que es parecido al rap, pero requiere de cierto ritmo y métrica—. Poco más tarde dio el salto hacia el rap. Este género, en el que confluyen las ideas, la música y la necesidad de expresión, cautivó a esta joven de 28 años que crece en el mundo artístico con un estilo original y decidido.

“Tanto la sociedad como el medio artístico deben volver su mirada hacia lo que están haciendo los jóvenes en el rap. Es una propuesta tanto política como estética, a partir de la cual se puede comprender cómo siente y piensa la juventud. También es un medio por el cual algunos han salido de situaciones de violencia y rescatan sus valores culturales, incluso hay quienes rapean en idiomas mayas”, afirma.

Su experiencia como poeta tuvo sus primeras manifestaciones públicas en el blog Mujeres de bolsa grande y zapatos bajos, en el que declara su experiencia liberándose de los paradigmas que la sociedad asigna.

La poesía era una forma de expresar lo que sucedía en el país y lo que pasaba con mi cuerpo. En ese momento, los tacones altos eran un símbolo negativo para mí. Ahora los uso porque me gustan”, indica.

Su estilo

Debemos “tener una marca propia y originalidad, atrevernos a innovar y protestar; a las mujeres nos han enseñado a callar. Mi rap no es feminista, yo sí lo soy, pero sin duda esa fue mi primera necesidad: hablar de mí como mujer. Sin embargo, mi propuesta musical es mucho más amplia”.

Lane afirma que lo femenino es solo una característica de los seres humanos, y que no desea redefinirla, sino comprenderla. Por ello no acepta hablar de rap de hombres o mujeres, porque el género musical no tiene sexo.

“Guatemala cuenta con unas 18 o 20 raperas, y aunque no lo digan, las acciones de algunos organizadores demuestran que son machistas porque no nos toman en cuenta. Aunque lo verdaderamente complicado está en que nosotras seamos tan seguras como para atrevernos a rapear y organizar nuestros propios eventos”.

Movimiento joven

Según Lane, fue a partir del 2000 que las manifestaciones de la cultura hip hop, como el grafitti, brake dance, el tornamesista y el rap empezaron a ser una constante en la ciudad de Guatemala, hoy ha trascendido. Ya existe una academia de hip hop y movimientos fuertes de este género en Palín, Escuintla; Quetzaltenango y Totonicapán.

“Nuestros mejores aliados son las redes sociales, pues esta tendencia estética a la que me dedico ha viajado a través de internet y al verla los jóvenes la adaptan a su realidad y la trasladan a la cultura local”, afirma.

En Guatemala, www.da-radio.com se dedica a transmitir hip hop, hay música todo el día y los programas en vivo salen al aire todas las semanas. Políticamente incorrecta es el que Lane dirige, en el cual habla sobre temas tabú de toda clase como sexualidad, alimentación, las formas del amor y cuestiones políticas, siempre buscando la manera más honesta de abordarlos. Se transmite los lunes cada 15 días.

Producción

En octubre salió al mercado su primer CD titulado Canto, el cual tiene ocho temas y un bono. En febrero estará disponible para descarga. El segundo disco en puerta tiene un nivel de producción más complejo, con instrumentaciones, letras originales y mucha más calidad.

Lane trabaja como investigadora sociológica y paso a paso, con inteligencia y estrategia, amplía el mercado comercial para su faceta musical. “Muchas veces el presupuesto no le alcanza al guatemalteco, porque no se ha encontrado con el valor del consumo de la cultura”, añade.

Su música es difundida por entidades extranjeras como la Organización Feminista de México, país al que ha viajado en varias ocasiones al igual que a El Salvador.

Su meta es llevar el rap a toda Latinoamérica para compartir su arte y relatar las historias que pasan inadvertidas.