Trabajo: la constante promesa electoral incumplida

Todos los candidatos a la presidencia, cada cuatro años, prometen empleo porque reconocen que en el país es uno de los grandes problemas a resolver, sin embargo, casi nadie presenta planes claros de cómo cambiar un sistema que por muchos años se ha desgastado y nos ha llevado a ser, en la región, un país con tasas de desempleo bajas, pero muy altas de ocupación en la informalidad, sector que no ofrece garantías a los trabajadores.

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Cada año deja una brecha de unos 110 mil jóvenes que no logran emplearse en el sector formal, según el Mintrab. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Cada año deja una brecha de unos 110 mil jóvenes que no logran emplearse en el sector formal, según el Mintrab. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Todos o casi todos los candidatos a la presidencia meten entre su abanico de ofertas electorales la promesa de más y mejores empleos, sin que ninguno explique cómo logrará en cuatro años cambiar un sistema.

Lejos de las fantasías electorales está nuestra realidad. Hay poco más de 7 millones de Personas Económicamente Activas (PEA), de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos (ENEI) del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada en el 2018; de ese universo están ocupadas un 98% de personas.  Sin embargo, solo tres de cada 10 tienen un empleo formal, ahí radica el mayor problema del país y donde se deberían enfocar las soluciones que podrían plantear los presidenciables.

Promesas de campaña

Los políticos conocen la realidad, de ahí que concentren sus ofertas electorales en esa necesidad que, de acuerdo a la última encuesta electoral de Prensa Libre, encargada a la empresa ProDatos, el empleo es una de las necesidades más urgentes para la población. El 21% de los guatemaltecos consultados señalan que el desempleo y la falta de oportunidades de trabajo es algo que les afecta.

Ocho de los candidatos que han participado en el programa Sin Filtro Electoral, que se transmite en Prensa Libre y Guatevisión, han reconocido como prioridades la generación de empleo, algunos aumentando la burocracia y otros ofreciendo certeza jurídica.

“El desafío de Guatemala no es llevar a cero la tasa de desempleo, es recomponer la estructura productiva para que esos 4 millones de personas -que están- en la informalidad puedan hacer la transición a la formalidad”, dice David Casasola, investigador del Centro de Investigaciones Nacionales (CIEN), coautor de un estudio sobre Rutas para el Desarrollo de Guatemala 2020-2024.

Siete de cada 10 personas que trabajan en Guatemala lo hacen en el sector informal, lo que representa unas 4 millones de personas económicamente activas sin acceso a seguro social y otras prestaciones.

¿Es el empleo una promesa que se puede cumplir?

La brecha es grande. De acuerdo al Observatorio de Mercado Laboral del Ministerio de Trabajo, el país está en la capacidad de generar entre 35 mil y 40 mil empleos cada año, sin embargo, se suman al mercado laboral 185 mil jóvenes que se gradúan de diversificado, lo que significa una brecha difícil de cerrar y las propuestas de los políticos tampoco explican cómo lo harán.

Para la economista Claudia García, investigadora de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), ese déficit de empleo es el que empuja a las personas a migrar y como país dependemos en gran medida de las remesas, lo que genera otras complicaciones tanto económicas y sociales. Sin embargo, el mayor problema, según García, es que los políticos durante la campaña ofrecen soluciones, pero sin explicar cómo lo harán.

“Generar un millón de empleos es complejo, porque en las campañas no podemos saber en base a qué están ofreciendo eso, no se puede llegar al cómo, porque no pueden obligar a las empresas a contratar a las personas a contratar”, dice García.

Por ahora, según García, los empresarios no están invirtiendo porque en los últimos dos años ha habido mucha inestabilidad política y “es muy difícil tomar decisiones de inversión que generen empleo. Puede que estemos en la capacidad, pero mientras no esté seguro qué va a pasar con los impuestos, infraestructura, entonces no hay inversión”.

Una promesa repetida una y otra vez

Todos los candidatos a la presidencia y quienes han logrado llegar, incluyen en sus ejes de trabajo la generación de empleo, sin reconocer, al menos públicamente, que el Estado no es generador de puestos de trabajo.  Lo que debería hacer únicamente es garantizar certeza jurídica, infraestructura y seguridad para atraer la inversión, además, debe dedicarse en la educación de los jóvenes para poder ofrecer mano de obra calificada.

En la práctica es diferente. Datos del INE dan cuenta que para el 2002 la tasa de desempleo estaba al 3.8%, y 16 años después, el año pasado, la tasa de desempleo estaba en 2.8%, una reducción apenas suficiente mientras el sector informal sigue concentrando a la mayoría de los trabajadores.

En los últimos 15 años, el empleo en Guatemala no ha evolucionado de manera favorable.  Por el contrario, se encuentra en una situación de creciente deterioro, expresada en la reducción del porcentaje de asalariados que reciben más de un salario mínimo y el virtual estancamiento de la afiliación al régimen de seguridad social, sostiene la Asociación de Investigaciones Económicas y Sociales (Asíes), en el estudio Nivel educativo e ingresos laborales en Guatemala, 2012-2017.

Estos números hacen reflexionar sobre la idea que no es generar empleos de manera espontánea, por el contrario, se necesita un gobierno que pueda comenzar a trazar políticas públicas, a largo plazo, de manera que se pueda cambiar el modelo de generación de empleo a través de inversiones sólidas y sostenibles en el tiempo.

Según Casasola, el trabajo desde el Ejecutivo debe iniciar desde la reducción de desnutrición, la capacidad técnica y así poder ofrecer una mejor mano de obra a los potenciales inversionistas.

“Ya después de eso hay que ser más agresivo en políticas verticales, ver qué sectores son candidatos a generar mucho empleo y pensar en zonas especiales de desarrollo, ubicaciones geográficas donde se puede asegurar la creación de ciertas condiciones como la seguridad, la eficiencia de la SAT y las portuarias, pues entonces se apuesta a una región para concentrar los esfuerzos y las empresas que se beneficien documenten generación de empleo fiscalizables y con ciertos umbrales que se convengan”, señala el economista.

Lo anterior desmiente la promesa de generar 1 millón de empleos en cuatro años, a menos que sean empleos burocráticos, lo que no sería beneficioso para el país.

Para Casasola el sector público ya es grande y no necesita crecer más: “El 50% de aportes al IGSS vienen del sector público y ahí ha sido bueno el gobierno, en generar burocracia, pero no en condiciones que favorezcan la inversión y generar empleos sostenibles”.

Expertos coinciden en que la generación de empleo en el país ahora es insuficiente y la brecha sigue creciendo. Datos del CIEN señalan que al 2016 eran unos 3 millones de guatemaltecos desempleados y cada año la cifra crece y mientras haya disparidad entre el ritmo de crecimiento de la población y las oportunidades esa brecha difícilmente se cerrará.

Los candidatos hablan

Los candidatos que hasta ahora han participado del programa Sin Filtro Electoral han presentado sus propuestas para la generación de empleo: