Antidepresivo reduce producción de proteínas vinculadas al Alzheimer

Un antidepresivo prescrito comúnmente reduce la producción de las proteínas beta-amiloides, que pueden formar placas en el cerebro que desempeñan un papel importante en el desarrollo del Alzheimer.

El Alzheimer es una enfermedad degenerativa que afecta a personas en edades avanzadas. <br _mce_bogus="1"/>
El Alzheimer es una enfermedad degenerativa que afecta a personas en edades avanzadas.

WASHINGTON- Este análisis, realizado sobre personas y ratones, fue publicado en la revista Science Translational Medicine y confirma los resultados del trabajo preliminar realizado en roedores.

Los antidepresivos parecen reducir significativamente la producción de beta-amiloides y esto es muy interesante“, señaló John Cirrito, profesor asistente de neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad Washington, en St. Louis, uno de los principales autores de esta investigación.

Un primer experimento con 23 personas sanas de entre 18 y 50 años mostró que una dosis única del antidepresivo redujo en un 37 por ciento la producción de beta-amiloide en sus cerebros después de 24 horas.

Estas proteínas se producen por la actividad normal del cerebro, pero en las personas mayores con enfermedad de Alzheimer, su producción aumenta y se unen para formar las placas malignas.

Para el segundo experimento, los investigadores dieron un antidepresivo a los roedores de edad avanzada que tenían placas de beta-amiloide en el cerebro.

Después de 28 días, el antidepresivo detuvo el crecimiento de las placas existentes y redujo la formación de nuevas en un 78 por ciento.

Los resultados de esta investigación son alentadores, pero los científicos creen que sería prematuro que las personas tomen antidepresivos solo para retardar el desarrollo del Alzheimer. Asimismo, estudios anteriores ya habían analizado diferentes pruebas de detección temprana de esta enfermedad.

Mientras que no dispongamos de pruebas más definitivas de su acción para desacelerar o detener el Alzheimer, los riesgos no valen la pena“, estimó el investigador, que consideró que “todavía queda mucho trabajo por hacer para comprobar los resultados”.