Para poder desarrollarla, los expertos llevaron a cabo una investigación en 525 personas mayores de 70 años, específicamente sobre su sangre, e identificaron 10 fosfolípidos —componente principal de la membrana celular— que podrían emplearse para predecir si los pacientes desarrollarán deficiencias cognitivas leves o la enfermedad de Alzheimer.
Tras varias comparaciones, los científicos observaron que aquellos que desarrollaron problemas cognitivos tenían niveles más bajos de esos fosfolípidos. Al medir la presencia de 10 componentes sanguíneos, el equipo científico logró un 90 por ciento de precisión al momento de detectar si los participantes en el análisis tendrían discapacidad cognitiva leve al padecimiento.
Esta es la primera investigación que muestra diferencias en los biomarcadores de la sangre entre personas con esta dolencia. Los expertos consideran que esto permite el desarrollo de tratamientos para pacientes en una fase temprana y la terapia resultaría más efectiva para prevenir los síntomas.