Bárbara Bickford

?Cuando (el artista) canta tiene que abrirse el pecho y sacar lo que tiene en el corazón?

Lo del arte le viene de familia. Su tatarabuelo, Juan Matheu, fue uno de los fundadores del teatro Colón en donde a finales del siglo XIX hacían temporadas de ópera.

Era bajo cantante y a él atribuye Barbara Bickford, soprano, su pasión por la ópera.

Cuando habla del canto clásico, la señora Bickford abunda en detalles en cuanto a técnica e interpretación se refiere. Desde 1998 se dedica a dar clases y algunos de sus alumnos están logrando éxitos en este campo. Por ejemplo Susi Figueroa, soprano lírica de 20 años, fue seleccionada en una audición entre más de 200 participantes en México, para una beca de dos años.Fue la única extranjera en ser aceptada.

Su trabajo, al igual que el de maestros como Luis Felipe Girón May, ha sido determinante para la nueva corriente del bel canto.

¿Qué piensa de ese nuevo movimiento coral y de bel canto?

?Yo creo que se está haciendo muchísimo para el canto clásico en Guatemala. Tenemos los grandes festivales como el Mosaico Cultural, promovido por el barítono Luis Girón y el empresario Jorge Castañeda. Están haciendo una labor increíble por elevar el bel canto a nivel internacional. Ahorita se presentó la obra de Giuseppe Verdi, Macbeth, en la Antigua, que fue una cosa espectacular, suntuosa.

También en los festivales Paiz, Jacqueline de Paiz se esmera mucho en que vengan los mejores cantantes, los mejores artistas. Luego a nivel más local están los recitales que se dan en el IGA.

?Cuando hablo del canto clásico no excluyo jamás la ópera, pero también no excluyo la música popular, porque el cantante clásico puede cantarlo todo. Lo que tratamos de hacer los que verdaderamente amamos la música es cantarlo todo, pero que sea un canto sano, que no se dañe la cuerda vocal?.

¿De qué forma?

?Usando la cuerda, lo que se llama’engolar’. ‘Gola’ es la palabra italiana para garganta, cantar adentro de la garganta.

?Aunque la voz sea dotada, privilegiada, de una pureza cristalina, siempre el maestro tiene que hacer énfasis que la voz no se vaya a la garganta, porque en el canto clásico no usamos ningún sistema electrónico para proyección de voz. Todo es la anatomía, el canto puesto a su mayor efecto, como un rayo láser que da de los resonadores al público, sin ninguna ayuda electrónica a menos que se cante al aire libre como se hace en los festivales en la Ermita de la Santa Cruz?.

¿Qué posibilidades le ve a este movimiento?

?Se está haciendo una labor maravillosa. Tenemos a la maestra Isabel Ciudad Real en la Universidad del Valle con sus orquestas de músicos jóvenes, al maestro Igor Sarmientos con su orquesta juvenil Jesús Castillo. Todos ellos acompañan a los cantantes jóvenes. El canto clásico es de mucha pureza y tiene que ser una técnica muy depurada. Veo que entre los jóvenes hay mucho interés en cantar bien, ya sea que canten sus alabanzas en alguna iglesia cristiana o se dediquen al rock.

El bel canto presenta muchos retos para el cantante. Yo veo muy bien el panorama musical en Guatemala?.

¿Qué hace falta?

?El apoyo de la iniciativa privada. Yo trabajé muchos años con el comité de ayuda a la Orquesta Sinfónica, fundada por Dick Smith y y Dorothy Ascoli. Cuando vinimos con mi esposo ya jubilados de Londres, ingresamos a este comité para ayudar a los maestros de la Sinfónica.

?A través de los Rotarios Sur y nuestro comité, un poco más humilde, se reconstruyó el Conservatorio Nacional, se le dio una sede a los maestros de la Sinfónica para que pudieran ensayar y se empezaron a dar conciertos en el Conservatorio?.

¿A qué le da más énfasis en la formación de sus alumnos?

Yo creo que la esencia del artista es el alma, cuando canta tiene que abrirse el pecho y sacar lo que tiene en el corazón. Eso es lo que llamamos interpretación.

Es una cosa mucho más complicada, porque allí entra la personalidad del artista, el grado de perfección que tiene en su arte.

?Pero para mí, cuando oigo a un artista joven, es cuál es el mensaje, qué es lo que me está diciendo él, su personalidad, aquella esencia del alma tan importante. Para lograr eso está el aspecto técnico. Son como trece factores que entran en la formación de un cantante, pero para mí la esencial es lo que el joven artista me está comunicando.

A la voz humana, yo le llamo uno de los milagros más sublimes de Dios. Cada voz es diferente. En todo el universo su voz es la única, no hay otra en el mundo que sea igual. Es un proceso de DNA, de identificación, como la huella digital. Eso es lo bello del canto, es una expresión tan personal?.

¿Cuántos alumnos tiene?

Son como 33 alumnos, muy jovencitos, pero además de los jovencitos tengo de todas la edades, personas que trabajan que necesitan descansar después de sus arduas tareas de las oficinas.

?Muchas personas que van a la universidad, que salen a las 9:30 de la noche vienen a cantar, a respirar, porque la respiración diafragmática del canto clásico es como yoga, relaja mucho.

?Nunca hay horas aburridas, siempre hay una ilusión, hay tanta música que aprender en todos los géneros, estamos siempre investigando nuevos proyectos, nuevas arias de ópera, duetos, conjuntos, música coral.

¿Qué los caracteriza?

?Yo creo que es el sentirse parte de una familia. No hay rivalidades, no hay competencia. El triunfo de uno es el triunfo de los otros. Es un grupo en el que hay amistad. Básicamente ninguno de nosotros hemos podido tomarlo como una profesión porque aquí los medios no permiten que uno se dedique a cantar música clásica y poder ganarse la vida?.