10 obras de la maternidad en el arte

El papel de la figura materna ha sido una inspiración desde el principio de los tiempos. Diferentes culturas han transmitido y evocado la figura femenina, la fertilidad, y para algunos el mágico momento de la concepción y el embarazo.

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A lo largo de la historia las culturas expresan su sentir sobre la maternidad.  Este ejemplo es de una pieza llamada  Los padrinos, de Andrés Curuchich,  1968.  Munam. (Foto Prensa Libre: Ingrid Reyes)
A lo largo de la historia las culturas expresan su sentir sobre la maternidad. Este ejemplo es de una pieza llamada Los padrinos, de Andrés Curuchich, 1968. Munam. (Foto Prensa Libre: Ingrid Reyes)

José Mario Maza Ponce, curador y crítico de arte, dice que entender el papel de la madre en la historia del arte lleva a distintos elementos y a reconocer que las primeras expresiones, como el arte primario, son esculturas de mujeres como símbolo de fertilidad.

El artista Leopoldo Barrientos dice que en el Paleolítico aparecen las primeras representaciones talladas de mujeres vistas desde la maternidad, con vientres abultados y torsos que destacan la figura femenina.

“A través de la historia occidental también toma este tema donde las figuras maternales están vinculadas con las diosas, semidiosas, mortales y cómo protegen a sus hijos”, agrega Maza Ponce.

Al centrarnos en la historia de Guatemala, una referencia a esta temática se remonta al período prehispánico con la diosa Ixchel, relacionada con la fertilidad.
Miguel Flores, coordinador del área académica de la Facultad de Humanidades de la Universidad Rafael Landívar, comenta que durante ciertas épocas había un desapego de la madre al hijo.

Una investigación de Juan Pablo Cruz Medina llamada De reina a madre: La maternidad como construcción discursiva en la pintura neogranadina del siglo XVII, expone que la maternidad y la infancia como procesos individuales y sociales solo comienzan a aparecer en Europa finales del siglo XVI. Antes de esto, no existen. En la Edad Media, por ejemplo, las mujeres, luego de parir, entregaban su hijo a una nodriza que se encargaba de alimentarlo y cuidarlo hasta que el pequeño pudiera valerse por sí solo.

En lo religioso

Aproximadamente en el año 1000, el arte romano cristiano da inicio a la construcción de los monasterios y las iglesias en las que se representan en relieves y esculturas referencias a la Virgen María. Las catedrales de Vezelay y Marmoutier en Francia, o San Ambrosio en Milano, dan cuenta de ello.

La enciclopedia digital mariana Marie de Nazareth refiere que en el siglo XII el arte mariano gótico aparece en el estatuario, como la Virgen con el Niño, de Nuestra Señora de París, y en Alemania se presentan las conocidas como “bellas madonnas”.

En el siglo XV, a principios del Renacimiento y del Humanismo, primero en Italia y después en toda Europa, la imagen de la Virgen María se difunde cada vez más.
Entre las diferentes advocaciones, una de las más impresionantes y que nace en esa época es la Virgen de la Leche, agrega Maza Ponce.

La representación de la lactancia también está en otras culturas más antiguas como la egipcia, la cual muestra a la diosa Isis amamantando a Horus, una escultura del período tardío.

En 1499, Miguel Ángel Buonarroti esculpe La piedad, una de las obras maestras del arte y que plasma en mármol a María con una expresión serena al momento de recibir a su hijo muerto, destaca Barrientos.
En el tiempo de la Colonia vino a Guatemala la representación de la Virgen y el Niño Jesús, Santa Ana y María, o Santa Isabel.

La Virgen del Rosario representa un ejemplo de maternidad. Es una escultura del siglo XVI, concebida en la escuela del manierismo, estilo que se ubica después del Renacimiento y antes del Barroco, y que se caracteriza por su suntuosidad. Una de sus características es el niño dormido.

También se encuentra en el país la Virgen de la “O” o del Embarazo. España introdujo la devoción a la Expectación del Parto de María, como la imagen que se encuentra en el templo El Calvario, llamada también de Nuestra Señora de los Remedios, cuya imagen patronal de autor desconocido es considerada una de las primeras venidas a América. Flores agrega que también en este templo está una “piedad” impresionante, del siglo XVIII, cuyo creador es Vicente España.

Se menciona además a la Virgen del Socorro en la Catedral metropolitana, una imagen muy representativa porque está dando lactancia.

En la actualidad

En los últimos 100 años la figura de la maternidad se observa en diferentes fases y empieza a ser evidente en temáticas difíciles. Desde Frida Kahlo, que muestra su desgarro por no ser madre en su Cesárea inconclusa, donde yace su cuerpo junto a la de su bebé muerto y los médicos alrededor, hasta una obra llamada La Virgen azotando al Niño Jesús ante tres testigos, André Breton, Paul Eluard y el pintor, de Max Ernst, en 1926. Una provocación surrealista y polémica.

En el arte guatemalteco destacan en la última centuria las obras dedicadas a la maternidad de Guillermo Grajeda Mena, Max Saravia Gual, Magda Eunice Sánchez, Erwin Guillermo y Nan Cuz, por citar algunos ejemplos.

La madre sí que ha sido un tema recurrente entre los artistas nacionales. Rolando Ixquiac Xicará ha hecho maternidades sutiles, románticas y que evocan ese encuentro de madre e hijo, explica Pedro Solís, director de Galería El Túnel.

Madres y artistas

Cuando se habla de maternidad es importante también hacer ver el talento de las madres y artistas del siglo XXI que se han convertido en grandes promotoras de la cultura en Guatemala, dice Maza Ponce. “Ellas cumplen con su función de madres, artistas, creadoras y protectoras. Se mencionan nombres como Wilfreda López, que empieza a desarrollarse como pintora a los 50 años cuando era abuela, así como Rina Lazo y Rosa Elena Curruchiche, por mencionar algunos nombres que han dejado un legado en el país.

También son artistas madres en la actualidad Mayra Klée, Ana María Martínez Sobral, Claudia Cirici, Priscilla Bianchi, Diana Fernández, Mónica Serra, Clara de Tezanos, Patricia Valladares, Eva Salazar y Paula Nicho, entre otras tantas.

Lo cierto es que la figura de la mujer-madre es y seguirá siendo una inspiración por sus distintas fases y papeles que desempeña, en los que también se identifica el aspecto creativo del que surgen muchas posibilidades.