Escenario

7 leyendas de Guatemala cortas, populares y terroríficas

Generación tras generación se comparten historias de personajes espectrales que pueden atormentar a los guatemaltecos.

Leyendas cortas de Guatemala

Las leyendas surgen para tratar de explicar hechos que son difíciles de comprender o temores del ser humano. (Foto Prensa Libre: Jesse Bowser en Unsplash).

“Cuenta la leyenda que…” es la típica frase con la que inician las historias populares de Guatemala que relatan hechos paranormales o hechos históricos que han pasado de generación en generación y que se han modificado por la imaginación popular. Estas tienen la característica de trascender los límites de la geografía, la cultura y la lengua.

Una leyenda representa una narrativa en la que un hecho histórico aparece modificado por la imaginación popular, es transmitida durante generaciones y es modelada por lo maravilloso. Suelen tener como protagonista un personaje, un espacio misterioso o un acontecimiento.

Las leyendas de origen mágico o mitológico surgen como medio natural para expresar temores y encontrar respuestas a incógnitas que el hombre en un estado precultural es incapaz de comprender.

Leyendas cortas de Guatemala

En Guatemala, existen varias historias que los abuelitos han contado a sus nietos con personajes que recorren las calles coloniales de los barrios. A continuación, se presentan algunas leyendas populares del país.

1. El carruaje de la muerte

Los abuelos relatan que, en las calles de los barrios coloniales, después de las ocho de la noche, considerada la hora de las ánimas, los habitantes suelen escuchar cómo un carruaje se arrastra con sus llantas chillantes.

Es guiado por grandes caballos negros, con pelo brillante, quienes van en busca de las almas de los muertos. La leyenda indica que este carruaje se estaciona afuera de las casas en las que una persona ha muerto, para llevarse su alma.

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2. La Llorona

Por generaciones se ha relatado la historia de María de los Remedios, una mujer que vestida de negro o blanco camina por los lugares por donde corre agua, como ríos, lagos o lagunas.

La narrativa indica que es una mujer que sufrió un delirio mental y ahogó a sus hijos. Aunque otros indican que por un amor prohibido y pecaminoso mató de esta manera a su bebé recién nacido en las aguas de un río.

Por ello, vaga por las calles en busca de la tumba de su primogénito con el grito largo y agudo “¡Ay, mis hijos!”. Se relata que quienes la escuchan les cuesta caminar, ya que su paso se vuelve lento y pesado.

3. El Wiin

En el Asintal, Retalhuleu, se relata que hay hombres que invocan al diablo en rituales llevados a cabo en el cementerio de la localidad. Este consiste en oraciones y danzas, en las que giran el cuerpo hacia delante y hacia atrás.

Cuando el diablo aparece, le puede conceder a la persona el don de la transformación, para que le permita robar animales de patio, objetos de valor o molestar a las mujeres, especialmente, a las solteras o a las casadas que se quedan solas porque su esposo emigró. A ese hombre se le conoce como El Wiin. Algunos lugareños lo han visto transformado en forma de perro, sentado en medio de la carretera. Se le reconoce por sus ojos que no son de humano ni de animal, sino dos bolas de fuego que atemorizan a quien lo ve.

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4. La Tatuana

Es considerada una de las leyendas más bonitas de Guatemala y de América. Una de las narrativas de esta historia cuenta que en los pueblos aparecía una mujer muy bella que era muy sabia en el amor. En las calles colocaba un puesto para vender ensalmos, para que hombres y mujeres se enamoraran.

Debido al revuelo que causaba, las autoridades la capturaban y encarcelaban. Cuando esto sucedía, sacaba un trozo de carbón, con el que pintaba un barquito de papel en la pared. En este se subía y salía volando por los barrotes.

Otra variación de esta leyenda indica que era una mujer mulata que era rechazada por el pueblo, debido a su dudosa reputación. Se especulaba que atraía a los hombres con hechizos, por lo que era encarcelada. En su celda, pintaba un barquito en la pared, en el que huía.

5. La Siguanaba

La Siguanaba es una mujer que se hace seguir por los hombres y luego de una larga persecución, los pierde en algún barranco. Por eso se dice que su nombre deriva de tziguán, que significa barranco en quiché.

La narrativa indica que cuando los hombres la comienzan a seguir no muestra la cara, sino que lo hace cuando ya se los ha “ganado”. Es decir, que ya le ha arrebatado el alma. En ese momento, el hombre se perturba al ver que su rostro es de caballo.

Esta mujer suele aparecer en cualquier tanque de agua a altas horas de la noche y a quien la ve busca causarle daño. Usualmente, los hombres la ven bañándose y peinándose con un peine de oro. El hombre que la mira se vuelve loco por ella, por lo que la sigue.

6. El Cadejo

Cuenta la leyenda que, en forma de perro, con casquillos de cabra y ojos de fuego, el Cadejo se presenta en dos formas ante las personas: cuando es de color blanco, tiene buenas intenciones y suele cuidar a los ebrios y niños ante cualquier maldad que les pueda ocurrir en la noche; pero si es de color negro, sus intensiones son malignas, por lo que trata de lamerle el rostro a las personas ebrias para robarles su espíritu.

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El Cadejo acostumbra a seguir por nueve días al hombre que le ha lamido la boca y no lo deja en paz. No es un espíritu perjudicial. No ataca, sino solo en casos extremos, por lo que no es motivo de pánico encontrarse con él.

7. El Sombrerón

Es conocido también como Tzipitío, Tzipe, Duende o Tzitzimite. Se trata de un hombre de baja estatura, no mide más que un dedo de la mano. Viste de negro con cinturón brillante y usa un sombrero gigante.

Suele perseguir a las mujeres de pelo largo y ojos grandes, ya que le gusta hacer pequeños nudos en su cabello. Les enreda el pelo, les baila y les canta acompañado de su guitarra. Cuando su “amor” es correspondido, las mujeres se enferman y hasta pueden morir.

 

ESCRITO POR:

Andrea Jumique Castillo

Periodista de Prensa Libre especializada en temas de salud, bienestar y cultura, con 5 años de experiencia.