Las imágenes se convierten en artefactos que representan un choque entre la cultura actual y la antigua. “No soy experta en geroglíficos mayas, pero me interesa la cultura de Guatemala”, afirma la artista.
LA AUTORA
Kristina Cordón vivió 10 años en Estados Unidos, donde se especializó en Economía y luego, en arte, dos ramas que parecieran diferentes, pero con las que ella logró ensamblar sus dos pasiones.
“Decidirme por esta carrera fue algo fundamental en mi vida. Estudié Economía, pero luego me di cuenta de que mi verdadera vocación eran las expresiones visuales”, comenta Cordón.
“De esta manera pude entender lo que sucede en el país. A uno no le enseñan nada de la realidad nacional en la educación; la economía me ha ayudado mucho en mis trabajos artísticos”, agrega.
En EE. UU., Cordón trabajó en un proyecto artístico con el que, a través del grabado, intentó explicar las desapariciones durante el gobierno de Efraín Ríos Montt. “Es algo de lo que se necesita hablar, con lo que intenté abrir un espacio de diálogo frente a este tema”, recuerda.
DETALLES
Esta es la primera exhibición de la artista.
La exposición fue creada en una técnica llamada Sosaku-Hanga, que es un método antiguo japonés de grabado sobre madera, con pigmentos a base de agua. Esta surgió en el país nipón en el siglo XX.
Ruinas de la modernidad se inaugurará hoy, a las 19 horas, en la Galería El Áttico, 4a. avenida A, 15-45, zona 14. Entrada libre.
La obra se integra por 19 grabados sobre los temas de identidad y cultura guatemalteca.