Escenario

Jennifer Gabrielle: de Guatemala al streaming, la actriz que construye su propia carrera profesional

Desde la actuación, la guatemalteca busca cumplir el sueño de su infancia: llegar al cine y la televisión, y demostrar que la constancia, más que el talento, construye el camino al éxito.

Jennifer Gabrielle construye su camino en el mundo cinematográfico desde la actuación y la producción fuera de Guatemala.(Foto: cortesía Emanuel Díaz)

Con una carrera en expansión y sueños que la acompañan entre Guatemala, México y Estados Unidos, Jennifer Gabrielle busca abrirse paso en la industria audiovisual desde la actuación y la creación narrativa, con el objetivo de consolidarse como actriz y productora.

Su pasión artística se ha convertido en un destino que, con esfuerzo, estudio y constancia, ha comenzado a forjar principalmente en México y Estados Unidos, donde avanza en su carrera actoral con participación en proyectos como Mujeres asesinas y la producción Lobo, morir matando, de Telemundo.

Su determinación la ha llevado a incursionar en plataformas como Netflix, donde participó en Los corruptores. En busca de sus metas, viajó a México para formarse, perfeccionar su técnica y abrirse paso. Con el tiempo entendió que el camino no se espera sino que se construye.

Su talento también la ha llevado a explorar roles detrás de cámaras, con proyectos en producción y dirección creativa. Como parte de este proceso, ha desarrollado Hecha en Latam, un podcast y casa productora dedicada a impulsar el talento, las historias y la identidad latinoamericana.

Con su trabajo busca contar historias auténticas, sensibles y poderosas, desde una perspectiva humana y artística que conecte con el público y demuestre que todos pueden narrar su propia historia. Como parte de su trayectoria, también ha incursionado en la música con el sencillo Italian Boy.

¿Cómo nace la pasión por la actuación?

Desde pequeña me dediqué a las artes sin poder dimensionarlo. Aunque siempre sentí esta pasión y buscaba estar envuelta en actividades como el ballet o buscando espacios en el colegio para estar en los escenarios, esto me llevó a incursionar en el modelaje.

Pese a que en mi infancia no había tantas escuelas de actuación, con ayuda de mi madre siempre estaba yendo a castings para comerciales. No fue hasta los 15 años que hice un casting —yo creía que era para modelar—, pero terminó siendo para una coproducción en Asia, y ahí comenzó esta pasión, donde entendí que estaba actuando.

Hice la audición, me dieron la escena y quedé para interpretar a una princesa maya. Cuando llegué al set de filmación, que era una coproducción, fue mi primer acercamiento al cine. Al entrar a ese set me enamoré, fue como un flechazo instantáneo.

Ese momento me movió todo. Sentí algo muy fuerte por dentro y me dije que quería dedicarme a esto, aunque no entendía todavía todos los términos ni lo que implicaba la producción.

A los 18 años, con poco conocimiento, inicié en una agencia de modelos para expandir mi carrera. Más adelante me acerqué más a la producción, ya que estaba en contacto con productores a quienes les brindaba talento para comerciales.

A los 22 o 23 años ya estaba muy involucrada en producción y fue entonces cuando dije: “Quiero actuar”. Quería estar en pantalla y explorar más allá del modelaje. Pensé en irme a México para probar en actuación, pero no se dio de inmediato; fue un proceso que llevó tiempo y esfuerzo.

En ese tiempo empecé a hacer comunidad artística en Guatemala y participé en una compañía de teatro para alimentar mi lado artístico, por lo que actuaba y bailaba, y para sostenerme trabajaba en producción de comerciales. Nunca dejé de buscar oportunidades.

Si bien en Guatemala no hay tantas oportunidades, eso me dio herramientas y habilidades que me han permitido abrirme camino en México y Nueva York.

¿Cómo se desarrollan las ganas de producir y en qué papeles has participado?

Mi proceso en la actuación ha sido gradual y me ha llevado a explorar tanto delante como detrás de cámaras. La actuación y la producción han sido fundamentales para mí, en gran parte por mi personalidad: soy inquieta, creativa y curiosa. Por ello, quedarme únicamente en la actuación me generaba frustración, ya que muchas veces implica esperar oportunidades.

Al migrar a México, desarrollé con mayor profundidad el lado creativo, estratégico y logístico que exige la producción, un proceso que continúo aprendiendo y fortaleciendo.

He participado en diversas producciones gracias al trabajo y la disciplina. México ha sido clave para consolidar mi carrera actoral y fortalecer mi interés por producir. Desde mi llegada, he buscado espacios en la actuación y, hasta ahora, he formado parte de Mujeres asesinas (VIX), en su temporada 3, episodio 8, así como de Los corruptores, una producción de Netflix que se estrenará este año.

La guatemalteca Jennifer Gabrielle avanza en su carrera internacional con proyectos en televisión y plataformas de streaming. (Foto: cortesía Emanuel Díaz)

Uno de los personajes que más me marcó fue Olga, ya que llegó en un momento personal difícil, en medio de un duelo familiar. Interpretarlo me enseñó que, incluso en situaciones complejas, es posible sacar adelante un proyecto con amor y apoyo.

Otro personaje importante fue Sue Carrillo, en una producción de Telemundo. Fue un proceso intenso de cuatro meses de grabación, en el que experimenté un gran desgaste físico y emocional, pero también un crecimiento significativo a nivel personal y profesional.

A lo largo de mi carrera he comprendido que los personajes no se eligen, sino que te eligen a ti. Cada uno de los roles que he interpretado, desde Guatemala hasta el ámbito internacional, ha contribuido a construir una trayectoria que continúa en evolución y en búsqueda constante de nuevas experiencias. 

¿Cómo fue el proceso para producir tus propios proyectos?

 Todo inició en Guatemala, pues creo que lo hacía de forma muy intuitiva: buscaba locaciones, coordinaba pagos y organizaba al equipo. Sin embargo, se consolidó en México.

¿Y por qué? Porque en México me dediqué primero a entender la actuación: qué tipo de actriz quería ser y qué podía sostener en pantalla para construir un buen personaje.

Durante los primeros dos años estuve muy enfocada. Migrar también es un proceso complejo: implica adaptarse culturalmente, aprender temas legales y administrativos.

Cuando me sentí más fuerte a nivel emocional, mental y económico, nació mi casa productora, Hecha en Latam, que surgió de entender que nací en Guatemala, México me vio crecer y Latinoamérica es parte de mi identidad.

Fundé Hecha en Latam para contar historias desde nuestra identidad y generar una narrativa propia. Como latinos tenemos derecho a estar en cualquier espacio, a audicionar, negociar y decir: “Esto soy yo”. Y, si una puerta se cierra, tocar otra.

Este proyecto busca impulsar industria, comunidad y mejores condiciones para los artistas. También promueve entender que el arte es una profesión, que requiere organización, formación y sostenibilidad económica.

Además, Hecha en Latam también es un podcast donde entrevisto a profesionales de la industria. La idea es compartir herramientas y aprendizajes para nuevas generaciones.

Migrar me enseñó a reaprender constantemente. Si puedo compartir ese conocimiento con alguien que quiere iniciar en este camino, ya sea en Guatemala, México u otro país, entonces tiene sentido.

He producido proyectos en Guatemala, como cortometrajes, y eso me ha confirmado que sí se pueden hacer las cosas cuando hay estructura y claridad.

¿Cómo ha sido para usted expandir su carrera fuera del país?

 No lo voy a adornar: no ha sido fácil. En mi camino he enfrentado muchas dificultades, pero entiendo que forman parte del aprendizaje. Aun así, prefiero enfocarme en lo positivo. Desde que decidí mudarme a México para construir una carrera, he encontrado personas valiosas; no se necesitan muchas, a veces una sola puede marcar la diferencia.

Como artista y como ser humano, el dolor es parte del proceso. Sin embargo, con el tiempo uno aprende a avanzar. Al inicio, uno de los mayores retos fue trabajar el ego y entender que no se trata solo de uno, sino de las historias que se quieren contar, de cómo se debe empezar de nuevo.

También he aprendido que no todas las puertas estarán abiertas, pero cada cierre representa una oportunidad para redireccionarse.

Actualmente estoy en Nueva York, viviendo una etapa que también ha sido enriquecedora, llena de aprendizaje y nuevas conexiones. Hoy me siento más tranquila y en paz que en mis inicios en Ciudad de México, donde enfrenté grandes retos que me ayudaron a crecer y avanzar en una carrera que voy construyendo paso a paso.

En mis idas y vueltas, en los castings en los que me he quedado y en los que no, he entendido que nunca se deja de aprender. Cada proyecto, cada set y cada experiencia tienen su propia dinámica y siempre dejan una enseñanza, por lo que dejar mi país y arriesgarme a explorar me ha servido para crecer, tocar puertas y tratar de expandir mis proyectos personales.

Este proceso, tanto en la actuación como en la producción, me ha enseñado a seguir creciendo, a disfrutar el camino y a mantenerme abierta al aprendizaje constante.

En su trayectoria, combina la actuación y la producción dentro de la industria audiovisual. (Foto: cortesía Emanuel Díaz)

¿En qué proyectos está trabajando?

Ahora estoy viajando mucho; estoy entre México y Guatemala, porque se están abriendo y concretando proyectos, incluso películas en Guatemala, y eso me hace muy feliz.

Actualmente estoy en Estados Unidos, en Nueva York. La energía se está moviendo mucho. A la par tengo mi casa productora y mi pódcast Hecha en Latam. "Sigo audicionando para proyectos, y espero que esos personajes sigan llegando" concluyó.

Jennifer Gabrielle desarrolla proyectos propios mientras consolida su carrera actoral. (Foto: cortesía Emanuel Díaz)

ESCRITO POR:

Esdras Laz

Periodista de Prensa Libre para el área de bienestar, cultura y tendencias con varios años de experiencia en medios escritos y televisivos.