Mel Gibson se sienta otra vez en la silla de director de cine

Ha pasado una década desde que Mel Gibson dirigió por última vez. Sus problemas con el alcohol,  sus comentarios antisemitas  y sus dramas familiares casi hunden su carrera para siempre, pero ahora contraataca con el filme de acción  Hacksaw Ridge —Hasta el último hombre—, que se estrena este viernes en Estados Unidos. 

Mel Gibson está de regreso con la película Hacksaw Ridge. (Foto Prensa Libre: AP)
Mel Gibson está de regreso con la película Hacksaw Ridge. (Foto Prensa Libre: AP)

Para muchos es su regreso a la escena, pero él  asegura que jamás se fue. Ahora  espera  que los cinéfilos tengan peor memoria que los altos ejecutivos de Hollywood, y pasen la página de su oscuro pasado, sobre todo cuando en el 2006, en estado de ebriedad, culpó a los judíos de “todas las guerras del mundo” y tres años después  golpeó a su  exnovia, la rusa Oksana Grigorieva.

“Han pasado 10 años. Me siento bien. Estoy sobrio, todo esto  es una etapa oscura de mi pasado”, dijo a la revista Variety.

La película, Hacksaw Ridge transcurre durante la Segunda Guerra Mundial con la religión como hilo conductor.

Narra la  historia real de Desmond Doss —Andrew Garfield—, quien se alistó en el ejército para salvar vidas en el frente como médico, pero  se negó a empuñar un arma por convicción.

Gibson (centro) dirige al actor Vince Vaughn (derecha) en el set de Hacksaw Ridge.(Prensa Libre: AP)

“He hecho un buen trabajo con Hacksaw Ridge y sé que para muchos estoy de vuelta, pero yo nunca me fui”, afirmó a EFE. “Nunca dejé de trabajar, simplemente no lo hacía de forma tan prolífica. Ahora vuelvo y quiero seguir haciendo esto. Se me da bien y me encanta”, dijo.

A juzgar por las críticas, el regreso de Gibson detrás de la cámara se prevé un éxito y podría llevarlo a  los premios Óscar, lo que supondría el “perdón” oficial de una industria con la que Gibson mantuvo un gran idilio gracias a Braveheart (1995), premiada con cinco estatuillas.