Vida

La intimidad debe ser sana

Gozar de encuentros íntimos es parte natural de la psicología y fisiología del ser humano, siempre y cuando estos ocurran de una manera responsable y saludable.

El médico Margarito Castro conversa con la periodista Verónica Gamboa, durante El Consultorio.

El médico Margarito Castro conversa con la periodista Verónica Gamboa, durante El Consultorio.

“La sexualidad va más allá de la intimidad. Tiene que ver también con la intelectualidad, intuición y aspecto social. Está relacionada con el hecho de cómo quiero ser, cómo me siento y cómo quiero que la sociedad me vea”, explicó el médico y especialista en sexualidad humana Margarito Castro, durante El Consultorio, que se transmite por prensalibre.com

En Guatemala todavía es difícil hablar de este tema porque no se educa de manera adecuada a la población. Esta educación debería comenzar desde el vientre y continuar cuando el niño cumple 3 o 4 años, antes de que vaya al colegio. “En Guatemala se va saliendo del aspecto sexual como se puede. De ahí surgen situaciones espontáneas que devienen en problemas”, refirió Castro. Esta iniciativa debe comenzar en la familia y luego en el centro educativo, con maestros que estén bien informados al respecto, así como los medios de comunicación.

En la intimidad también aplica el pensamiento de que los excesos son perniciosos, por lo que, de surgir algún tipo de adicción o perjuicios de cualquier tipo, se debe consultar al especialista.

“La intimidad nunca es dañina; incluso existe el mito de que los adultos mayores ya no la tienen, pero no es cierto, porque ellos gozan de esta, a veces mucho mejor”, puntualizó el experto. En esta edición se incluyen algunos aspectos abordados en el programa.

Recomendaciones

La intimidad debe producir  satisfacción para la pareja.  Ante cualquier problema, consultar al médico.
Crear un ambiente con las luces bajas y unas velas  ayuda a que la pareja se relaje y disfrute más de la intimidad.

Un estudio de la Universidad de Harvard demostró que si nos abrazan por más de 30 segundos, el nivel de oxitocina aumenta,  antes del encuentro sexual.

La sugerencia de la médica Carol Cassell, presidenta de la Sociedad para el Estudio Científico de la Sexualidad, es usar algún tipo de crema o aceite para estimular  las zonas erógenas.

La frecuencia de la intimidad depende de  la pareja, y no se le debe imponer una cantidad.
   
Surgen problemas cuando  alguien desea  mayor cantidad de encuentros íntimos que su pareja.

PLENITUD

Una sexualidad plena es integral, tanto en el aspecto  picológico como físico y  emocional. Por ello es importante la educación, que comienza desde la infancia. La fantasía es buena, pero cuando está distorsionada, en lugar de mejorar el aspecto psicológico causa problemas  como placer insano,  dudas e inseguridad. En vez de ser educado en el tema por otras personas, es mejor educarse a sí mismo y tener una imaginación sexual saludable.

AUTOEROTISMO

Según estudios y evidencias clínicos, la autosatisfacción o autoerotismo se considera un medio terapéutico, siempre y cuando se haga en forma saludable, sin exceso. Además, ayuda a que las personas conozcan su cuerpo.  Si este acto desencadena daños físicos,  psicológicos, espirituales o emocionales, es importante consultar al especialista.

AFRODISIACOS

Se considera un mito la existencia de alimentos afrodisiacos, los cuales, según se cree, aumentan el estrógeno —en las mujeres— y la testosterona —en los hombres—. Lo mejor es llevar una dieta equilibrada, libre de  comida chatarra y grasas. Además, se sugiere practicar ejercicio, ya que la actividad física  continua y moderada  ayuda al organismo en todo nivel.

VIRGINIDAD

Es incorrecto pensar que el himen es una “tela”, sino es un orificio flexible. Cuando este es más elástico se le llama  complaciente. Es importante aclarar que  no siempre existe sangrado durante el primer encuentro sexual, por lo que hay que dejar atrás las ideas machistas al respecto.

PORNOGRAFÍA

Ver  pornografía puede convertirse en una adicción  peligrosa. Ver en exceso escenas de este tipo libera mayor cantidad de dopamina, por lo que el cerebro pide ver cada vez imágenes más fuertes. Además  se activan las    neuronas “espejo”, que generan la imitación de lo que se ve, lo que puede llegar a convertirse en violencia, agresión y agresividad sexual.

FETICHISMO

Usar un fetiche durante la intimidad  no se considera trastorno mental y es adecuado cuando un hombre o una mujer,  por ejemplo, usa una prenda para aumentar el placer, siempre y cuando no sean obligados a hacerlo y no resulte dañino para la pareja. Deja de ser normal cuando en todos los encuentros íntimos alguno se obsesiona con utilizar el acostumbrado artículo o recurrir siempre a uno.

ESCRITO POR:

Brenda Martínez

Periodista de Prensa Libre especializada en historia y antropología con 16 años de experiencia. Reconocida con el premio a Mejor Reportaje del Año de Prensa Libre en tres ocasiones.