Vida

La literatura infantil

?A Luis Diego, quien a los tres años de edad quiere tanto a los libros?.

La literatura, la música y el arte en general están en la actualidad sumergidos en el mundo de la imagen.

En la actualidad, un libro sin imágenes está casi condenados al fracaso. Pero lo terrible de esto es que se está logrando y con creces, evitar que los niños no desarrollen esa parte de la inteligencia del ser humano a la cual llamamos ?creatividad?.

Los mal llamados libros infantiles, en sí no son libros, puesto que el ?texto? se reduce a una línea o una palabra, el resto lo define la imagen en general con lineamientos de origen kitsch, o sea la forma moderna del mal gusto. Hay que hacer la salvedad que, afortunadamente, aún quedan y se crean muy buena literatura para niños, aunque desgraciadamente son los menos.

Considero a la literatura infantil como uno de los géneros literarios más difíciles, ya que se dirige a un público sumamente complejo como lo es el niño. La capacidad receptiva de éste es muy diferente de niño a niña y de situación a situación, y seguirá siendo en gran parte una incógnita para los adultos.

Es en la niñez cuando adquieren el distanciamiento necesario para realizar progresos adecuados a sus capacidades y gustos, además tienen una mínima posibilidad de salir del ámbito que el adulto le ha impuesto. En esta etapa el niño adquiere el gusto o el rechazo por la lectura.

En los libros que se les está proponiendo, la imaginación no tiene cabida, puesto que se les sumerge en un mundo coloreado en donde la marcha de la imaginación que conlleva a la creatividad se nulifica, puesto que algunas imágenes pecan por lo banal, en donde todo es color y dulzura, nubes, mariposas, pájaros, cielos con arco iris, un mundo no de fantasía sino de total puerilidad.

Con este tipo de ?libros?, desde su más temprana y fértil edad, al niño se le está negando algo tan importante como será el amor a la lectura, ya que un niño medianamente inteligente rechaza a este tipo de pseudo libro.Con esto no quiero tan siquiera insinuar que a un párvulo de 5 años se le dé a leer un libro de Jean Paul Sartre o la Divina Comedia, por pura lógica no lo leería.

También es dañino dar a leer a un niño el socorrido ?Don Quijote?, edición infantil, en estos libros, el texto está manipulado y adulterado de su sentido real, es mejor que lean a Cervantes cuando llegue su momento.

El niño por naturaleza es curioso respecto a la lectura, por lo mismo hay que darle más libertad mental. Los libros ya mencionados, en donde el texto es lo menos importante, son nocivos en el sentido, que estas pequeñas frases que a un adulto le parecen banales o insípidas, en algunos casos son tan bien estudiadas que al final logran modificar la ?cultura? del niño, masificando sus ideas o anulándolas, de tal manera que el niño va perdiendo su individualidad, y por lo mismo los procesos de formación, que activen y lo obliguen a plantearse él mismo los problemas que favorecen su independencia cultural.

En Guatemala poseemos una respetable cantidad de ?cuentos? de tradición oral, y que escritores como Ricardo Estrada, han recopilado en textos inteligentes ¿Por qué se están olvidando en nuestro medio, esta rica veta cultural?.

Simplemente porque es más ?in? darle al niño esos híbridos libros de la corporación Disney, manipulados a extremos increíbles, libros de origen muy antiguo como ?Blanca nieves y los 7 enanos?, o el maravilloso libro de ?Pinocho?, todos ?corregidos y aumentados?, en donde algunos casos es difícil reconocer el texto original.

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