Considere que los animales son seres vivos que tienen un sistema nervioso tan complejo como el de los humanos, y aunque no se expresen con palabras, también sienten.
El veterinario Otto Lima Lucero, del Hospital de Medicina Veterinaria de la Universidad de San Carlos, explica que además de los receptores de cambios de temperatura, los animales tienen receptores de dolor a nivel periférico y de vísceras, los cuales llevan los estímulos del exterior hacia la médula, cerebro y encéfalo, permitiendo que adquieran conciencia de la agresión o traumatismo del que puedan estar siendo víctimas.
Aprenda a escucharlos
Gruñir, cojear, aullar, piar, lamer o morderse a sí mismos son algunas de las maneras como las mascotas manifiestan su incomodidad y tratan de obtener alivio.
El doctor Lima cuenta que ha atendido varios casos de perros con problemas en la columna, los que al experimentar intenso dolor a nivel de la cola, se la muerden y se hacen tanto daño, que deben amputarla. ?Esta actitud demuestra que están experimentando un dolor crónico y buscan remediarlo?, señala Lima.
Otras formas que denotan su sufrimiento son los gemidos, bostezos constantes, inquietud, agresividad, o si el dolor es demasiado intenso, se aislan y permanecen inmóviles.
Cómo ayudar
Actualmente existen entidades que trabajan por el bienestar de los animales, pero debido a escasos recursos económicos e infraestructura inadecuada para albergarlos, la contribución que efectúan resulta insuficiente, señala el veterinario Luis Morales, director de la Escuela de Medicina Veterinaria de la USAC.
En opinión de Morales, la manera como las personas tratan a sus mascotas o animales de crianza refleja un aspecto cultural y educativo, y aunque son muchos los factores que influyen para que se dé esa agresión, cuando hay antecedentes de mal trato la cadena continúa.
Por ejemplo, hay reportes de animales heridos o muertos con armas de fuego, ya que por malicia han sido utilizados como ?blanco?. Por eso desde el núcleo familiar, hay que enseñar a los niños que las mascotas necesitan espacio, relajación, juego, baño, comida, agua y por supuesto amor.