?Présteme su mano derecha -me dice el ?profesor?, quien usa un turbante blanco algo sucio y un anillote de orolite-; usted es una persona de buen corazón, que ha luchado duro en la vida y le ha tocado sufrir. Tiene buenos sentimientos. Veo en las líneas de su mano que su pasado está lleno de dificultades. Amistades, noviazgos, trabajo, mucho de todo eso le ha fallado y al final nada es lo que usted quería…?.
El profesor tiene voz de ultratumba. Usted y yo sabemos que esa fórmula es trillada, porque al fin y al cabo todo mundo tiene ?buenos sentimientos?, según se vea, y porque hasta el criminal con 40 ingresos a Pavón piensa de sí mismo que ?tiene buen corazón?. Y acerca de que ?en la vida le ha tocado duro?, es así porque guatemaltecos sumus et mucho padecemus… Estos profesores místicos, al vernos la mano nos ven la cara. Y quisiera largarme de aquí, pero me acuerdo de usted y mejor me quedo porque además ya pagué mis primeros Q50 en esta ?clínica? de la zona 8.
El profesor está rodeado de candelas de colores en forma de chibolas, como esos copones de cerveza que venden en El Portalito; tiene a su lado un Divino Maestro, un vaso con agua; hay un cromo del Swami Phraduphada con lenguas de fuego y otros dibujos esotéricos.
?En su presente veo, hermano -me dice-, que hay personas que quieren verlo mal, que quieren verlo de rodillas. En la línea Laboral Doble del Éxito leo que usted no está bien, algo le tuerce siempre las intenciones, eso es sobrenatural. Si tiene empleo, corre peligro de fracaso, y si no lo tiene, eso le preocupa?.
Como quien dice, matanga o culanga.
En la sala de espera hay cuatro personas de aspecto afligido, unas cargan un morralito y hay un señor encorbatado y de traje brilloso por tanta plancha.
?Veo en su futuro las llaves del éxito, pero necesita ser perseverante. Nosotros le podemos ayudar, le vamos a dar baños de limpieza espiritual, en siete sesiones. Pero tiene que tener fe y confianza…?.
Por limpiarme el espíritu me cobran Q333; por un talismán ?rúnico-protector? Q666, más Q777 a plazos por sesiones, oraciones y otras bendiciones. Me animo a preguntar cuánto me cobran por una depresión y una complicación gastrointestinal, y me dice eso ya va incluido. Tanta cifra cabalística, me explica, son los siete días de la semana, los pecados capitales, las tres Divinas Personas y puedo pagar en quetzales o en dólares.
Guatemala está excesivamente mal. La gente está pagando para que cualquiera le diga: ?Se sacará la lotería. Esa mujer caerá a sus pies. Hará un buen negocio?. Y surgen docenas de lectores de la mano que ponen una clínica desde la cual tramitan contactos directos con Dios.
?La próxima sesión traiga tierra barrida de su casa -me dice-, metida dentro de una bolsa negra, y una foto de su núcleo familiar. Traiga tres candelas negras, tres blancas y tres rojas?.
Le pregunto si puedo llevar candelas celestes y me dice que no, pero le digo que tengo una buena docena de celestes y al fin me dice que está bien, que las sustituya por las blancas. Creo que a estas alturas de la consulta ya le caigo bastante mal, o ya se dio cuenta de que ando de paseo. Me explica que por esta vez no me cobrará los primeros Q150, pero que a cada sesión deberé ir abonando Q150, Q350 ó Q500, ?lo que pueda hasta sumar el pago de su fe?. Además me explica que el dinero es para cooperar con personas que como yo piden ayuda, ?pero que son muy pobres?. Qué bondadoso es el profesor.
Hace un tiempo publicamos algo acerca de los falsos adivinos de los parques, después, acerca de los ?brujos? por radio y ahora que visitamos centros de lectura de la mano sabemos que son todos lo mismo.
Por si le interesa ir, se anuncian en plan barato en los medios de comunicación y reparten volantes que dicen ?Le leemos la mano. ¿Quiere conocer su futuro? Llámenos o visítenos?.
Si va, por favor, no deje de contarnos antes de que se vuelva rico y presumido.