Por mi gran culpa
Me salió uno (titulado ?Grandes éxitos de los 80) que sólo traía la primera canción y nada más.
Otro las traía todas, pero en desorden y, de algunas, sólo grabado un pedacito. Fui a reclamar y me dijo el piratita callejero que, ¿cómo podía él saber que yo lo había comprado allí? Que él no se acordaba.
¡Y qué se iba a acordar!, si ese día estaba rodeado de gente que le preguntaba si tenía de Pedro Infante o si este disco traía El baile del perrito o le pedían que ?probara? este otro, a ver qué tal sonaba. De todos modos, me había costado Q15. ¿Qué podía alegar?
Viejos lobos de mar
Ellos se saben cada truco. Sobre todo cuando algún disco tiene fallas consiguen que las pistas se oigan bien, para que cuando en la casa no funcione uno diga… ¿será que tiene sucio el lente mi tocadiscos? Y hasta compra su ?cleaner CD?. Y de todos modos no sonará.
Entonces, si uno se anima a regresar para reclamar, se encuentra con que el pirata ya levó anclas y se fue a otra esquina. Aunque lo reconozca, él a usted no.
Nadie se salva
Los piratas llevan prisioneros que van tiritando de frío, de sueño, de coraje, con las caras descoloridas, mal impresas en alguna fotocopiadora clandestina. Encerrados en las galeras van la Cristina Aguilera, el Eminem, los Biyís y los Te-te-te temerarios.
¿Qué busca joven?, es la pregunta usual y uno debe contestar ¡Sólo estoy mirando, gracias!
Sí, mirando pedir ¡Auxilio! a Madonna y ¡Socorro! a Arjona, que, hablando la verdad, no suena igual que en un disco original.
¡Justicia! gritan los discos auténticos (a Q130) desde la vitrina de una discoteca de la 6a. avenida y 13 calle, zona 1. Pero su protesta no se oye porque a todo parlante Alci Acosta está cantando: ?mozooo sír-ve-me-la-copa-rota, quierosangrar-gotagota-el-ve-ne-no-desuamor?.
Hay repertorio surtido, pero algunos vendedores se especializan más en rap, jipjop y grunch, mientras otros tienen mejor surtido de Rigo Tobar, Cornelio Reyna y, por supuesto, ?Chente?. Hay mixes y remixes en los que revuelven pedacitos de canción, edición especial para parrandas.
¿Propiedad intelectual?
La policía pasó un día recogiendo estas ventas. Han localizado bodegas enteras de discos fraudulentos, pero lentos se ven a la hora de ir decomisando puestos, pues al grito de ?ahí vienen?, los piratas sacan sus lanchas de motor y escapan: de una brazada rempujan todos sus disquitos en un costal; de un jalón sacan los burros que sostenían la tabla de su venta y se van. Siempre hay algunos con menos suerte (o velocidad), que vieron desaparecer en la lejanía sus cajas de superéxitos en los picops de la policía.
Policías melómanos
Olivares, el dibujante del temible pirata Barbahoria, vio hace unos días a dos policías, subidos en sus motos, escogiendo y comprando discos en la 6a. avenida.
Y es que, como son tan baratos en comparación con un disco original, siempre hay quien sucumbe a la tentación.
Eso precisamente decían los participantes de un foro de internet (en www.todomúsica.org): que los discos originales son muy caros y que el pirata suena ?casi igual, por menos dinero? y que hay artistas de los años 60 y algunos hasta muertos cuyos discos cuestan lo mismo de una estrella del momento.
De todos modos, a esta hora el policía motorizado ya se habrá deleitado con su humilde disquito de a Q15, que no trae librito, ni las letras de las canciones, pero que le alegra el día de franco.
Quizá en unos días lo asignen a un ?vasto operativo? que confiscará más rickimartines, chayanes y jenniífereslópez.
El gran jefe de todos los piratas se ha de reír mientras desentierra más y más copias ilegales que traen una curiosa advertencia: ?prohibida la ejecución pública de este fonograma, su préstamo o alquiler con fines de lucro?.
Los ?pata de palo?
Existen otros males tan perjudiciales (e ilegítimos e inmorales) como la piratería de discos: la piratería de perfumes, de ropa de marca o la velada piratería de fondos públicos, al sobrevaluar obras o comprar sin licitación o contratar gente en el renglón 029 por puro compromiso familiar o político; o que un mismo funcionario ocupe (y cobre sueldo) en 2 ó 3 diferentes puestos públicos.