Vida

Un problema difícil de tragar

Salud: La dificultad para deglutir los alimentos puede afectar a personas de todas las edades

Si cuando come tiene la sensación de que los alimentos no avanzan con normalidad desde la garganta hasta el estómago o que se atascan en dicho trayecto, es probable que sufra de disfagia o dificultad para tragar.

Este problema puede estar ocasionado por múltiples razones, pero las más frecuentes son infecciones faríngeas por virus, bacterias u hongos; en estos casos la mayoría de pacientes son niños.

Los adultos que también pueden sufrir el trastorno, tienden a aguantar el malestar o autorrecetarse, explica el cirujano y otorrinolaringólogo, René Santizo Fión, del Hospital General San Juan de Dios.

¿Qué ocurre?

Una amigdalitis puede causar disfagia severa debido a que las amígdalas se inflaman y al momento de tragar, incluso saliva, hay dolor (odifagia).

Otras situaciones que se tornan complejas son las infecciones herpéticas a nivel de la faringe y que sufren las personas con un sistema de defensas deficiente, por mala nutrición y a veces por estrés, explica el otorrinolaringólogo Carlos Terraza.

También están los casos de obstrucción nasal y que provoca roncar por la noche. Al hacer esto, la función de la nariz (calentar, humedecer y filtrar el aire) está bloqueada y cuando el aire entra frío, seco y con partículas extrañas, hay resequedad e inflamación de la mucosa faríngea.

El síntoma clásico de estos pacientes es que por las mañanas sienten mucho dolor al tragar y aunque durante el día se alivian las molestias porque la mucosa se humedece otra vez, si la causa primaria no es tratada, se vuelve un círculo vicioso.

Otras situaciones

La disfagia también puede ser consecuencia de trastornos neurológicos como ocurre con algunas personas que han sufrido infartos cerebrovasculares y que después de éstos ya no tienen una correcta comunicación nerviosa que controle los reflejos de la deglución, dice el doctor Santizo.

Asimismo, hay enfermedades esofágicas que consisten en la estrechez de este órgano o en su inadecuada movilidad, por lo que la comida queda paralizada.

Hay niños con fístulas entre el esófago y la tráquea; otros padecen distrofia muscular o poliomielitis, que hacen difícil la deglución.

En estos casos las personas a menudo regurgitan los alimentos a través de la parte posterior de la nariz o los aspiran por la tráquea, desencadenando una crisis de tos.

La quemadura química a nivel de la mucosa de la laringe y faringe producida por el reflujo gastroesofágico también ocasiona disfagia, dolor y tos.

A su vez, los tumores en las amígdalas, nasofarigne o lengua pueden ser desencadenantes del problema.

Cuerpos extraños

Espinas de pescado, huesos de pollo, ?fichas?, entre otros, son algunos de los objetos extraños que si quedan incrustados en la garganta ocasionan daño.

Respecto a su extracción, el doctor Terraza explica que puede ser fácil o complicada según el lugar donde se encuentren.

Por ejemplo, las espinas de pescado no pueden verse a través de una radiografía, así que debe darse tiempo a que el área afectada se inflame y entonces el médico pueda saber exactamente dónde se encuentra para proceder a extraerla.

El tratamiento depende del caso en particular; hay que evaluar las condiciones del paciente y entonces determinar cómo se resolverá.

Pasos del proceso

Las vías respiratoria y digestiva superior están unidas por la faringe o garganta. Si hay problema sólo para tragar líquidos la causa es neurológica.

1. Cuando una persona come, el alimento se desplaza desde la boca hacia la garganta.

2. El esfínter esofágico superior se abre para que la comida pase al esófago.

3. Allí contracciones musculares llamadas ondas peristálticas impulsan los alimentos hacia abajo.

4.La comida pasa a través del esfínter esofágico inferior y entra al estómago.

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