El año 2001 fue dedicado a la memoria del escritor español Ramón J. Sender (1901-1982), al conmemorarse el centenario de su nacimiento.
Ahora se ha iniciado otra cadena de homenajes por haberse cumplido 20 años de su fallecimiento. Se están reeditando sus obras, y ofreciendo conferencias y mesas redondas en las que se destacan su calidad humana y su trayectoria literaria.
Ramón José Antonio Blas Sender Garcés había nacido en Chalamera (Huesca, España), el 3 de febrero de 1901. Su padre era el secretario del ayuntamiento, y su madre era la maestra. En 1903, la familia se trasladó a la villa de Alcolea de Cinca (Huesca), donde vivió nueve años, y después se mudaron a un pueblo de Zaragoza, Tauste, sitio que el novelista evocaría en los primeros tomos de su gran novela autobiográfica ?Crónica del alba?.
?Comencé mis estudios literarios en Tauste, y posteriormente trabajé como dependiente de farmacia en Zaragoza?, comentó en una entrevista.
Ramón J. Sender es uno de los escritores españoles que tuvieron que exiliarse al final de la Guerra Civil española, en 1939, marcado además por el fusilamiento de su hermano y esposa. Pero se convirtió en el que más homenajes recibió en vida e incluso después de su muerte.
Varias veces exiliado
El tema del exilio aparece en muchas de sus obras a nivel subtextual y de forma escondida.
En 1918 se trasladó a Madrid, donde estudió Filosofía y Letras y Farmacia hasta 1919, cuando se instaló en Huesca e inició su etapa periodística. Sus actividades literarias las inició en Madrid, en periódicos como ?El Sol?, ?La Libertad? y ?El Socialista?, además de otros de tendencia de izquierda.
Durante la Guerra Civil combatió como miliciano, y después como comandante de Estado Mayor de la columna Lister, de filiación comunista aunque él nunca perteneció al partido.
Al término de la guerra, se exilió para ejercer de profesor de español en Guatemala y México. En 1940, residió en Guatemala. Publicó, a través de la Editorial Quetzal fundada por él en México, ?Hernán Cortés: retablo en dos partes y once cuadros? (reelaborado en 1964 como ?Jubileo en el Zócalo?) y Mexicayotl.
Después viajó a Estados Unidos, donde fijó su residencia desde 1948.
El crimen de Cuenca
En enero de 1999, el Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) y la editorial Destino unieron sus esfuerzos para presentar una edición definitiva, a cargo de los profesores José Carlos Mainer y Donatella Pini, de ?El lugar de un hombre?, su primera novela, escrita en 1948, en el exilio. La obra recrea un error judicial de 1926 que fue conocido como ?El crimen de Cuenca? para adentrarse en el primitivismo violento y salvaje de la sociedad rural española de antes de la contienda. Esta novela fue llevada al cine, dirigida por Pilar Miró.
En su trayectoria literaria hay títulos tan emblemáticos como ?Imán?, ?El problema religioso en México?, ?Teatro de masas?, ?Siete domingos rojos? y ?Viaje a la aldea del crimen?. En 1935, obtuvo el Premio Nacional de Literatura por su novela ?Mister Witt en el Cantón?; y en 1967, le otorgaron el Premio de la Crítica de España por ?Crónica del Alba?, que también fue llevada a la gran pantalla.
En 1969 consiguió el Premio Planeta con su novela ?En la vida de Ignacio Morel?, que presentó bajo el seudónimo de José Losángeles. En 1999, el Instituto de Estudios Altoaragoneses editó, en colaboración con el Davidson Collegue de Estados Unidos, un libro de ensayos sobre el novelista.
Cuando tenía 76 años, dijo: ?La rutina me va. A mi edad es necesaria. Aunque la rutina no es lo mismo que lo convencional. Yo mandé todo lo convencional a paseo hace muchos años. Exactamente cuando salí de España. Entonces quise suicidarme. Pero encontré a una muchacha judía que era preciosa y cambié de idea. En la vida llega un momento en que es necesario dejar de acomodarse a una situación convencional. No es fácil. Pero es el sistema de quitarse complejos?.
Sender, pintor
Además de la novela, Ramón J. Sender cultivó la poesía y el teatro. Dedicó ensayos a Valle-Inclán, Unamuno, Baroja y Santayana.
Su ?pasatiempo? favorito era la pintura. En 1975 presentó en Madrid y Zaragoza una exposición de 22 óleos. ?Como es natural, mi pintura es una prolongación de mis novelas y mis versos. La obra de los artistas nos ofrece a todos amuletos, mejores que los míos, tal vez, pero no más eficaces?, dijo sobre su obra pictórica.
Cuando se le preguntó si ?no temía equivocarse?, respondió: ?No. Los novelistas, los escritores, notamos las cosas que otros no notan. Nos fijamos en detalles que pasan inadvertidos a otros.
Observamos con atención. Por eso somos escritores?.
Sobre la existencia después de la muerte, solía decir: ?Eso no es cuestión mía. Es cuestión de Dios. Dios no se puede contradecir. Cuando ha creado algo tan pequeño, y perfecto al mismo tiempo, como es el hombre, lo habrá hecho con propósito de algo más que destruirlo?.