Vida

Representación de la Natividad de Jesús

En la Biblia, solo Mateo y Lucas, describen el nacimiento de Jesús. Es probable que sea esta brevedad y los pocos detalles apuntados, que durante la Edad Media, se realizaran esfuerzos por conseguir una mayor riqueza del acontecimiento.

Por ejemplo Mateo habla de sabios y sus dones, Lucas del niño en un pesebre y los pastores guiados por ángeles. Al término de la Edad Media la leyenda había transformado a los sabios en reyes y la Virgen arrodillada en adoración ante su hijo.

Los Evangelios Apócrifos (siglo VIII) fueron agregando personajes y complicando la iconología. En el renacimiento, muchos artistas representan este hecho en un edificio en ruinas y columnas quebradas, símbolos de las antiguas leyes suplantadas por la llegada del Redentor. San Francisco de Asís es el creador de la representación de este acontecimiento, y en nuestro medio, fue el hermano Pedro, quien popularizó esta entrañable costumbre.

Son del periodo barroco en Guatemala las más hermosas esculturas que representan la natividad de Jesús, además de la suntuosidad del estofe de las vestiduras se complementan con elaborada platería para coronas y resplandores. En la actualidad en la ciudad de la Antigua, la familia de don Lorenzo Rodenas, quienes continúan con la tradición de crear y recrear en barro cocido, las pequeñas figuras del nacimiento, figuras realizadas con minucia no exentas de una elaborada técnica ya que cada personaje no sobrepasa los cinco centímetros.

La familia Rodenas es de las pocas que no dejará morir esta tradición, iniciada por don Florencio hace más de treinta y cinco años. También realizan ángeles músicos de encantadora factura. El popular nacimiento guatemalteco, ha sobrevivido a los embates del arbolito, aunque creo pueden existir los dos en absoluta hermandad.

En los nacimientos nuestros, se utiliza sabiamente nuestra flora, el oloroso musgo y la más olorosa manzanilla, las patas de gallo y las pequeñas orquídeas, son el marco ideal para los ríos de papel celofán, y los lagos de espejo, donde nadan cisnes, sirenas y una que otra serpiente.

El tigre convive con rebaños de ovejas de algodón y a una lavandera le puede acompañar un cocodrilo. Todas las criaturas de Dios viven en idílica y surrealista armonía. Mundo irreal tal vez, pero que por unos instantes nos hace creer que la fraternidad y la hermandad existe entre los hombres. ¡Feliz Navidad!.

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