Vida

REVELACIONES

Fernando Pessoa

Cuando pienso en Fernando Pessoa, pienso en un caudal irresistible de mágicos sonidos.

Imposible no leerlo una y otra vez, imposible no entrar en su fascinante mundo, en el embrujo alucinante de su verbo: ?Ven, noche, antiquísima e idéntica, -/ noche reina nacida destronada, / noche igual por dentro al silencio, noche / con tus estrellas lentejuelas rápidas / en tu vestido listado de infinito.

Pessoa escribía en la primera mitad del siglo XX, época luminosa para el quehacer poético, cuando este género se levantaba magnífico sobre los otros géneros y los dominaba a todos: ?Ven, vagamente, / ven, levemente, / ven solitaria, solemne…? Y más que a la noche, presentimos que le está hablando a la poesía que reina, como gran señora, sobre todas las cosas.

Se dice que Pessoa es indudablemente el más grande poeta que ha tenido Portugal, aunque carezca de las condiciones y cualidades que identifican lo portugués. Por su multifacética personalidad creadora, escribía bajo diferentes nombres: Fernando Pessoa, Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos. Múltiples poetas y múltiples poemas que se reunían en un solo poeta.

Nacido en 1888, en 1896 se estableció con su familia en Durban (África del Sur), donde recibió una educación inglesa. De ahí su encuentro con Whitman y su visión naturalista y cosmopolita. Sus primeros poemas los escribió en inglés. Apasionado y rebelde, la poesía se le impuso desdoblada en heterónimos -complementarios y distintos- que correspondían a las diversas y ricas voces del poeta: Álvaro de Campos, de estirpe whitmaniana, en sus audaces composiciones futuristas ?Oda triunfal? y ?Oda marítima?. Ricardo Reis, el poeta pagano y clásico de las ?Odas horacianas?. Alberto Caeiro, reconciliado con la naturaleza y contrafigura del hombre Pessoa. Por último, el propio Pessoa, el lírico desencantado o el nacionalista místico de ?Mensaje?.

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