Cautiva con sus relatos sobre mujeres y varones. Pero también cautiva cuando habla. Invitada especial a la Feria Internacional del libro en Miami, ni bien empezó su disertación sobre sus dos libros Pasiones e Historias de mujeres, todo el mundo quedó en suspenso. El salón estaba repleto de gente que había acudido a escucharla. Rosa entró en materia de inmediato. De primas a primeras, aclaró que ella no era una escritora feminista, pues se interesaba, como Terencio el escritor latino, por todos los seres humanos: ?Nada de lo que es humano me es ajeno?.
Quizá el éxito de su pluma se deba, en gran parte, a que practica desde hace muchos años el periodismo. Recuérdese que trabaja en exclusiva para el diario El país desde 1976. Así que, desde el momento que tomó la palabra, nadie pudo distraerse de cuanto decía. Y eso que hablaba con una descomunal rapidez. Producto de un coeficiente intelectual altísimo, me dije de inmediato.
?La novela es el sueño de la humanidad?, dijo. Notable definición de este género literario. Y concebidas así sus novelas como sueños, Rosa empezó a hablarnos de su novelística que refleja un profundo conocimiento de la psicología humana. Para ella, “amar es dar lo que no se tiene a quien no es”, porque la pasión erótica obra a manera de droga, por lo tanto hace que el ser humano viva en un mundo irreal en el cual el (la) amante inventa al amado (a).
El tema de Historia de mujeres se basa en cómo la pasión amorosa lleva al estado enfermizo de la dependencia. Este libro -nos dice- reúne las biografías de mujeres que publicó en el suplemento dominical de El país. No se trata de biografías académicas ni artículos periodísticos -aclara- sino de textos muy apasionados y personales. ?Son historias de mujeres singulares a las que intenté entender?. Las hay generosas, malvadas, cobardes, valientes, turbulentas, tímidas, pero todas, sin duda, con cierto grado de trastornos psicológicos. Sin embargo, aunque por muy raras que parezcan, siempre podemos reconocernos en ellas.