Creo que vale la pena ir a una reflexión sobre estos casos, que siempre son una advertencia. Es una manera de dar a conocer lo que significa la sola idea del suicidio. ¿Qué es lo que aqueja a este joven? Algo muy grave, según lo expresa: “Un vacío emocional, soledad, sentimiento de culpa, rechazo, malos tratos y desprecio. Siempre he sufrido problemas de miedo, angustia, inseguridad, y por todo esto es que no le he encontrado sentido a mi vida”.
Dice: “Cómo quisiera tener amigos, el calor humano de mi familia, gente que me quiera. Usted Rina, ha dicho en sus escritos, que es bueno escribir para desahogarse y buscar apoyo. Yo le agradezco ahora que tome parte de su tiempo para leer esta larga carta que me ha servido para desahogarme. Es horrible lo que siento, eso de no encontrarle rumbo a mi vida”.
En otro párrafo de su carta escribe: “¿Sabe cómo me siento? Como si estuviera metido en un hoyo sin salida. Mi madre y mis hermanos me rechazan y para llevar una vida así prefiero acabar con ella. Esta me confunde y sé que necesito ayuda”.
Ciertamente, estas ideas nacen de sentimientos depresivos y de la inconformidad con la vida. Quien tiene estos pensamientos de querer terminar con su vida es porque solo no puede superar su depresión, ni escapar de sus sentimientos de culpa, de angustia, de miedo y de desesperanza. Indudablemente, esta es una señal que apunta a un trastorno emocional, a conflictos muy profundos y a un vacío muy grande que no es llenado con la presencia de Dios. Y esto es muy importante, porque tener confianza y esperanza en Dios dentro de sí mismo es estar seguro, en paz y confiado para sacar de nuestro interior la culpa, el miedo, la depresión y esa carga de confusión emocional.
Sí, es importante la orientación sicológica y espiritual en estos casos y someterse a una terapia continua. La consejería de un pastor o de un sacerdote es de mucha ayuda, e integrarse a grupos de formación espiritual y de motivación personal, que no necesitan ninguna inversión económica, para entrar en ello.
Lo que pide la vida es actitud, revestirse de valentía y luchar. Luchar hasta salir de ese abismo que su mente ha inventado y que ciega los sentidos, para no ver las cosas bellas que Dios ha creado para usted, para mí y para todos los que creemos.
Le dejo este pensamiento: “La paz que ahora traigo en mi pecho es la tranquilidad de aceptar a los otros como son, y estar dispuesto a cambiar mis propias imperfecciones”.
rina.montalvo@gmail.com