Los grupos van desde el familiar o de amigos muy cercanos, pasando por grupos más grandes, compuestos por miembros que desarrollan relaciones permanentes y fuertes en función de actividades y metas como formar parte de clubes deportivos, movimientos culturales, sociales o políticos y de pandillas, hasta los grupos sociales impersonales basados en intereses compartidos, como partidos, sindicatos, organizaciones laborales o empresariales.
Uno de los problemas al encontrarnos en un grupo es la influencia que pueda tener en nosotros y nuestra forma de ser. Se han realizado experimentos para comprobar este tipo de influencia. En uno, a un grupo de estudiantes se les mostraba una línea recta, la línea X y otras tres líneas de comparación, las líneas A, B y C.
Su tarea era determinar cuál de las tres líneas tenía una longitud más pareja a la línea X. El experimento dejaba ver de forma perfectamente clara que la línea B era la que más se asemejaba a la línea X, pero varios estudiantes combinados con el experimentador señalaban la línea A, evidentemente errados. Luego al tocarles el turno a quienes estaban completamente seguros que la respuesta correcta era la línea B, a pesar de ello, un alto porcentaje de ellos cambiaron sus opiniones y dijeron que era la línea A, para estar acorde con el grupo.
La presión de los grupos puede llegar a cambiar la opinión objetiva de algunos. Estos lo prefieren ante el temor a quedar mal con los otros o de ser ridiculizados por el grupo.
Si Ud., forma parte de un grupo, tiene que sopesar las ventajas que le aporta y las desventajas de aceptar, en ocasiones, lo que el grupo le impone por mayoría. Si las desventajas le molestan, pues sencillamente váyase de ese grupo porque le hace daño a su individualidad y personalidad. Si, por el contrario, usted siente que puede ceder en opiniones y comportamientos porque a cambio recibe satisfacciones que le hacen ser más feliz. Entonces, ¡Disfrute de su grupo!… Siempre que no pierda su autoestima y su individualidad.