La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el síndrome afecta entre un 10 y un 30 por ciento de los trabajadores y a un 30 por ciento de los edificios del mundo. El problema no solo se da por el aire, sino por los materiales de construcción que contienen tóxicos, como el aislamiento de estireno —planchas recubiertas de este— cielos falsos de asbesto, pintura con plomo, que producen enfermedades pulmonares crónicas, dolores de cabeza, náuseas o mareos.
El supervisor de arquitectura Jeysson Macal aseguró que estos problemas se reducen si al diseñar una construcción o una remodelación se toma en cuenta que la ventilación sea la correcta y la iluminación sea adecuada y no afecte la visión de los trabajadores, que los extractores y ventiladores del aire acondicionado estén en el techo y no en los sótanos, por la proliferación de tóxicos, y que haya suficiente espacio entre cada cubículo.
Importante
Al momento de que varios colaboradores tengan problemas de salud, los directivos deben determinar si esto fue a causa de sus sistemas de aire o establecer el origen de alguna bacteria como el moho, a fin de evitar infecciones en toda la empresa.
Los empleados y empleadores deben tomar las medidas de higiene y salubridad ya que una baja en el trabajo repercute en la efectividad de una empresa.