“Todo el humor es un escape. La gente busca entretenimiento porque quiere olvidarse de los problemas graves”, le dijo a BBC Mundo el humorista gráfico Sergio Aragonés.
El Día de los Inocentes es el único día del año en que algunos medios de comunicación se toman la licencia de inventar noticias para sacar de sus lectores y audiencias más que una sonrisa.
“Las bromas que se hacen en el Día de los Inocentes provienen de personas que, a diferencia de nosotros, no tiene los medios para hacer humor diariamente. Una persona común y corriente tiene el pretexto del 28 de diciembre para planear y ejecutar una broma que es aceptada por todo el mundo”.
Estudiosos del humor aseguran que la risa es contagiosa y que es un comportamiento humano que promueve la cohesión social.
Según Alastair Clarke, autor del libro Pattern Recognition Theory of Humor (Reconocimiento de Conductas Teoría del Humor), el humor es una constante en todas las sociedades humanas. “El humor se produce cuando el cerebro reconoce un patrón que lo sorprende y ese reconocimiento se ve recompensado con la experimentación de una reacción eufórica, divertida, que se exterioriza a través de la risa”, aseguró Clarke en la revista especializada Science Daily.
“Nuestra habilidad para reconocer patrones instantáneamente e inconscientemente ha demostrado ser un arma fundamental en el arsenal cognitivo de los seres humanos. El sistema de recompensa ha promovido el desarrollo de las capacidades perceptivas e intelectuales que sólo posee nuestra especie”. La profesora de bioquímica de la Universidad de Navarra Natalia López estudió lo que pasa en nuestros cerebros cuando nos reímos.
“Primero usamos áreas de la corteza cerebral para procesar palabras y darnos cuenta de que lo escuchado o leído no tiene sentido. Después, utilizamos la zona que procesa los sentimientos. Allí lo absurdo o lo gracioso genera una emoción placentera”. De hecho, explicó diferencias entre lo que hace reír a los hombres y a las mujeres. Lo ilógico es suficiente para satisfacer el sentido del humor masculino, mientras que las mujeres requieren que lo absurdo sea gracioso y por ende que provoque una emoción divertida, explicó la docente en la página de internet de la Universidad de Navarra.
Incongruencia
El humor está presente en todas las sociedades, aseguran los expertos. Otra teoría, que se le atribuye a los investigadores Victor Raskin de la Universidad Purdue y Salvatore Attardo de la Universidad Estatal Youngstown, apunta a que nos reímos de las incongruencias.
“Esta teoría dice que todos los chistes escritos y muchas otras situaciones cómicas se basan en una incongruencia, algo que no está bien, que no es lógico. En muchas bromas, el narrador cuenta una historia llena de disparates y la remata con un final que la gente no espera”, explica la revista The Economist .
Liberación
Pero el humor no sólo se debe entender desde un punto de vista social. Existe un nivel personal. Una de las teorías sobre las bromas tiene el toque de Sigmund Freud: la teoría del alivio.
De acuerdo con el padre del psicoanálisis, nos reímos cuando estamos “liberados” de nuestras inhibiciones. Para Freud, los chistes, como los sueños, son un intento por burlar la censura interna, explicó Jim Holt, autor del libro A History and Philosophy of Jokes (Una historia y filosofía de las bromas).
El psicólogo mexicano Everardo Gutiérrez, graduado de la Universidad de Hudderfield, en Inglaterra, le dijo a BBC Mundo que cuando una persona se ríe a carcajadas ocurre una revolución biológica en su interior.
“No hay que tomarse la vida tan en serio. Hay que integrar las chispas de lo cómico en nuestras vidas, pues cuando reímos se liberan en nuestros cerebros sustancias químicas como la serotonina y la dopamina (que evitan que nos deprimamos); nuestro cuerpo libera hormonas que nos ayudan a estar en armonía y la misma sangre se regenera”, dijo el psicólogo mexicano.
“La gente se ríe porque es mejor que llorar. Los humoristas tomamos algo muy serio y hacemos un chiste para que la gente no llore. Los problemas no desaparecen, pero la gente descansa un poco al ponerle humor al asunto”, dijo por su parte Aragonés.
Superioridad
Una tercera teoría, la de la superioridad, fue esbozada según expertos por el filósofo inglés Thomas Hobbes.
Algunas bromas, aunque se han repetido por años, siempre provocan carcajadas.
Plantea que nos reímos de los pequeños infortunios de otros porque en ese momento nos sentimos un tanto superiores. Por ejemplo, cuando alguien se cae, cuando le clavan un pastel en la cara o cuando cae por inocente el que hoy va a un lugar determinado porque creyó ciegamente en las instrucciones de su verdugo.
¿Por qué es graciosa que una señora emperifollada se caiga de repente?
“No es el hecho de se caiga, sino de que cae en una posición graciosa. Además, al estar tan elegante, es divertido verla perder por un minuto la dignidad. Uno no se ríe de que se haya lastimado”, reflexionó el humorista español. Por eso, el humor básico y repetitivo de personajes como “El gordo y el flaco” o “Los tres chiflados” sigue provocándonos carcajadas.
Si le hacen una broma el Día de los Inocentes, quiere decir que eres parte de ese grupo, que te quieren y que se pueden tomar la libertad de jugarle una broma.