Salud y Familia

La importancia de instaurar rutinas de sueño en los niños

Las rutinas facilitan el sueño en los niños, pues les proporcionan seguridad y confianza al saber qué esperar cuando llega el final del día, y a la vez les brindarán la posibilidad de ir desarrollando su sentimiento de responsabilidad a medida que los vayan incorporando. Estos hábitos, por lo tanto, deben comenzar a establecerse desde temprana edad.

El sueño debe ser reparador para los niños.<br mce_bogus="1"/>

El sueño debe ser reparador para los niños.

Para crear un hábito de sueño que funcione para tu pequeño y que le sirva para los años venideros, hay que poner en práctica una secuencia predecible de costumbres que hay que seguir en el mismo orden cada noche.  Estas rutinas, evidentemente, tendrán que ir cambiando y adaptándose al desarrollo del niño a medida que vaya creciendo y sus necesidades sean otras.
A esta edad la rutina de irse a la cama debe incluir ponerse el pijama, lavarse los dientes y leer o escuchar un cuento. O bien darse un baño, cantar una canción, etc. Lo que elijas depende de ti, del tiempo que quieras emplear para estar con tu hijo en ese momento, pero debe ser igual todos los días.
El hábito del sueño funcionará mejor si se reserva una hora de juego sosegado antes de la hora de irse a la cama. Esto le permitirá bajar su nivel de actividad, relajar su sistema nervioso y prepararse para dormir.

Hay que probar estas rutinas:

1.  Establecer una hora concreta y procurar seguirla. El reloj interno del hijo se ajusta más rápidamente a la rutina si ésta sigue un patrón natural y constante. A los niños les gusta, en cierto modo, tener una hora definida para irse a la cama y para despertarse, aunque esto no significa que no se pueda ser flexible cuado la ocasión lo requiera.

2.  Las siestas no deben hacerse muy cerca de la hora de acostarse, ya que pueden retrasar el sueño de la noche.

3. Avisarle justo antes de la hora fijada, anunciando al pequeño que va a hacerse de noche pronto.  A esta edad decirle que faltan cinco minutos para irse a la cama no le servirá de nada, pues aún es incapaz de asimilar el concepto del tiempo. También  se puede poner una alarma a una hora concreta de modo que cuando suene, el hijo sepa que es el momento de abandonar el juego e irse a dormir.

4.  En el caso de que no obedezca, tratar de evitar la confrontación directa porque esto solo le sobreestimulará y le agotará, haciendo más difícil que se duerma. En lugar de discutir ofrecerla alternativas: ¿Quieres el pijama verde o el de ositos? ¿Leemos el cuento de la granja o el de la gaviota?

5. Darle un baño caliente antes de acostarse. El agua tibia le ayudará a conciliar el sueño. Aprovechar para que juegue en el baño con algún juguete o libro a prueba de agua.
6. Ponerle ropa cómoda para dormir, ni muy ligera ni muy calurosa. Es conveniente que no pase mucho calor, por lo que la temperatura ideal de la habitación debería estar entre los dieciséis y los veinte grados. Comprobar que no está sudando o tiene calor tocándole la frente. Si es así se debe arreglar la ropa de cama.

7. Apagar la luz. Cuando anochece el cerebro produce una sustancia química llamada melatonina, que induce al sueño. Para mantener el ciclo luz-oscuridad, comprueba que la habitación del niño esté a oscuras. Si fuera necesario hay que dejar encendida una luz indirecta, una lamparita infantil de seguridad o la del pasillo. Por la mañana el cuarto debe estar iluminado para reducir la melatonina y ayudarle a despertarse.

8.  Contarle un cuento. Este clásico recurso lleva funcionando siglos.

9. Ponerle música relajante mientras se le cuenta una historia preferida hasta que  duerma.

10. Aseguratte de que su inseparable muñeco duerme junto a él. Un peluche o su mantita preferida le reconfortará y le ayudará a conciliar el sueño si se despierta.

11.  Evitar que se acueste justo después de beber un biberón. Si lo hace tendrá que lavarse bien los dientes antes de dormir, ya que la leche o los jugos pueden provocarle caries.

12. Decirle “buenas noches” cuando sea el momento de abandonar la habitación. Si el niño está inquieto y muy cansado, los problemas de sueño pueden agravarse si se le mece, se le coge en brazos o se intenta calmar. Cuando un bebé llora nuestro instinto es tratar de consolarlo, para no sentirnos malos padres, sin embargo cuando un niño llora por agotamiento la mejor respuesta es ponerle en la cuna o la cama y dejarle dormir. (todopapas.com)

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